lunes, 15 de agosto de 2016

ASUNCIÓN DE MARÍA

      Hoy celebra la Iglesia, la solemnidad de la Asunción de María a los Cielos. Es el triunfo de María. Una vez acabadas las tareas que tenía encomendadas,  la Virgen fue llevada, en cuerpo y alma, al Cielo. Dios no quiso que quien había llevado en su vientre a su Hijo conociera la corrupción del sepulcro. En atención a sus muchos méritos fue asunta a la gloria del cielo, desde donde intercede por nosotros.
    "En esta solemnidad de la Asunción contemplamos a María: ella nos abre a la esperanza, a un  futuro lleno de alegría y nos enseña el camino para alcanzarlo: acoger en la fe a su Hijo; no perder nunca la amistad con él, sino dejarnos iluminar y guiar por su Palabra; seguirlo cada día, incluso en los momentos en que sentimos que nuestras cruces resultan pesadas. María, el arca de la alianza que está en el santuario del Cielo, nos indica con claridad luminosa que estamos en camino hacia nuestra verdadera Casa, la comunión de alegría y de paz con Dios". Homilía de Benedicto XVI (2010).
      Obra maravillosa de Dios, María fue concebida sin pecado original. Era completamente pura. Su alma nunca tuvo la más pequeña mácula y su cuerpo fue siempre un templo santo e inmaculado. Dios no coronó a María solo por su maternidad sino por sus acreditadas virtudes: su humildad, su caridad, su pureza, su mansedumbre, su paciencia. Bienaventurada eres, María, símbolo de pureza.

domingo, 31 de julio de 2016

GRAVE BLOQUEO CONSTITUCIONAL

LLAMADA A LA SENSATEZ DE LOS LÍDERES POLÍTICOS PARA LA INVESTIDURA DE UN PRESIDENTE DEL GOBIERNO
     Los resultados de estas elecciones legislativas no han otorgado una mayoría suficiente a ningún partido para gobernar. En las elecciones anteriores, propuesto por el Rey, Pedro Sánchez no logró la confianza del Congreso. Repetidos los comicios, el Partido Popular volvió a ganar las elecciones con mayor diferencia. En las naciones con una democracia firme, se producen alianzas entre diferentes, buscando el bien común y la buena gobernanza. No es el caso de España donde, en esta generación la ausencia de demócratas y un peculiar sentido de la democracia de algunos, nos han conducido al abismo. Hago una apremiante llamada a la sensatez a Pedro Sánchez, Albert Rivera y Mariano Rajoy para que lleguen a un entendimiento para que un presidente pueda atender nuestras necesidades e inquietudes que son muchas. El timón de esta nave debe tener un buen marinero que nos lleve por tan difíciles singladuras. Ruge la tempestad mientras crujen las cuadernas. 
     Albert Rivera no puede seguir jugando con las vidas y haciendas de tantos millones de personas. Su compromiso es necesario y la respuesta debe ser positiva. Pedro Sánchez no debe ponerse de lado esperando una convocatoria electoral que no va a producirse. Su responsabilidad es importante en estos momentos. Tiene que colaborar en todo lo que pueda para llegar a los acuerdos necesarios para que la investidura de Mariano Rajoy pueda producirse en el menor tiempo posible. Mariano Rajoy aceptó el encargo del Jefe del Estado para formar un Gobierno. Significa que es candidato de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 99 de la Constitución Española. Consiga, o no, los apoyos suficientes debe presentarse, por imperativo constitucional, al debate y votación de la confianza del Congreso para su investidura. Es necesario, para que empiecen a contar los dos meses hasta la disolución de las  Cortes y convocatoria de nuevas elecciones. Mientras no se produzca la votación del candidato, no puede elegirse otro para que presente su programa para la investidura. Esto significa que, pase el tiempo que pase, las urnas permanecerán cerradas hasta que un candidato presente un programa fruto de los acuerdos necesarios para su investidura y se produzca la votación. Rompamos las cadenas. Es la hora de la verdad. Por la democracia. 




domingo, 17 de julio de 2016

18 DE JULIO DE 1936, 80 AÑOS DESPUÉS


Emilio Mola, el Director.
UNA DURA LECCIÓN QUE NO PODEMOS IGNORAR
     El cruel enfrentamiento civil y militar que comenzó hace 80 años es una dura lección que hemos querido olvidar. Cerca de un millón de muertos, muchos de ellos asesinados sin causa alguna. Enfrentamiento entre hermanos donde la delación por causa de disputas personales se produjo con demasiada frecuencia. Es muy triste indagar sobre aquellos terribles sucesos que tuvieron causa y efecto en una división social que la República fomentó por sus errores. El 14 de abril de 1931 tuvieron lugar unas elecciones municipales cuyo recuento fue interrumpido por un  golpe revolucionario que  tuvo como consecuencia la proclamación de la República. La monarquía de Alfonso XIII había colapsado aunque la dictadura de Miguel Primo de Rivera tuvo aspectos positivos como el final de la Guerra de África y una situación social que empeoraría después. No hubo referéndums ni consultas a un pueblo que fue presa fácil de los agitadores. Una Constitución impuesta cuando todavía no existía el voto femenino favoreció a unos en perjuicio de los demás a quienes privó de sus derechos. Los valores republicanos nunca aparecieron. Y hubo elecciones que una vez ganaron las derechas y otra las izquierdas. El bando perdedor no acepta el resultado y hay enfrentamientos y persecuciones. 80 años después, España sigue dividida entre derechas e izquierdas. Tenemos un rey y ha habido elecciones que han ganado las derechas. La intolerancia de las izquierdas y la bisoñez de alguno de los nuevos actores ha producido un bloqueo político al que la democracia no da una solución. El PSOE, fracturado internamente, es incapaz de dar una respuesta que España necesita. Ni Pedro Sánchez ni Albert Rivera son los hombres de Estado que esta gran nación necesita para hacer frente a las necesidades actuales. La España de 2016 nada tiene que ver con la sociedad y los problemas de hace 80 años pero los políticos de entonces, con sus aciertos y errores fueron mejores que los actuales, presos de sus intereses. Cambiando la Historia no es como se aprende sino aprovechando sus lecciones. Que sepamos convivir en paz es mi deseo y mi esperanza.

jueves, 7 de julio de 2016

7 DE JULIO, SAN FERMÍN

Los gigantes de Pamplona bailan en la plaza del Ayuntamiento.
   Si preguntáramos a cada uno de los que nos visitan estos días para compartir estas fiestas con nosotros, las respuestas serían muy variadas. Somos un pueblo hospitalario, amante de nuestras tradiciones. Hay un programa oficial, con actos muy variados. El intento de nuestras autoridades municipales de poner un corsé y controlar nuestros gustos y aficiones está destinado al fracaso. La devoción al santo está profundamente arraigada entre nosotros. Nuestras fiestas acogen, en un  todo armónico, actos religiosos y laicos. Hombre o mujer, niño o anciano, veterano o novato, todos pueden encontrar algo de su interés. La alegría puede ser contagiosa. Estos días, con pantalón, camisa blanca y pañuelo rojo podemos encontrar personas de variada condición social, de distintas razas y pueblos. Quienes hace días se enfrentaban en singular combate, ahora charlan amigablemente. Así podemos encontrar a personajes ilustres y a enviados de muchos medios informativos. La política queda, debe quedar, para otros momentos. Son los sanfermines, los sanfermines de Pamplona.
      Esta mañana, en el primer encierro, los toros de Fuente Ymbro se abrieron paso entre los mozos y alguna moza, en veloz carrera hacia la plaza. El capotillo del santo aparecía una y otra vez para proteger a los corredores. Hoy, San Fermín es el protagonista en su día. No podemos concebir unos sanfermines sin San Fermín. En el programa de mano editado por el Ayuntamiento no aparecen  gigantes ni cabezudos, ni niños con esa mirada atenta con la que van descubriendo un nuevo mundo con nuevas realidades. Cada cual elige su forma de participación en estas fiestas que alguien más ilustre que yo calificó como las mejores del mundo. No le llevaré la contraria.

lunes, 27 de junio de 2016

EL TRIUNFO DE LA RAZÓN


ROTUNDA VICTORIA DEL PARTIDO POPULAR

Mariano Rajoy

    Ayer tuvimos, en España, elecciones al Congreso y Senado. Seis meses después de los anteriores comicios, hemos tenido que volver a los colegios electorales. En aquellos días de diciembre, nuevos actores aparecían en una representación que fue una mala comedia de enredo sin gracia. Unos anunciaban un asalto a los cielos, otros se convertían en jueces puritanos que pretendían imponer la virtud absoluta y aquellos, asaltar la Moncloa para realizar una revolución que presumían pendiente. Una vez celebrados los comicios, un viento de intolerancia nos heló a todos y cegó nuestro entendimiento. Cierto es que ganó, en aquella ocasión el Partido Popular. Nadie le puso las cosas fáciles. Como todo ser humano, en su gestión, podemos encontrar aciertos y errores, pero nadie le puede negar su capacidad de trabajo y entrega. Quisieron someterlo al escarnio público, en una sesión de investidura donde tenía garantías de fracasar. Renunció. No se lo perdonaron. Así, pasaron los meses y llegamos a tener una nueva oportunidad de reconsiderar nuestros apoyos, en unas nuevas elecciones. Esta vez, no hemos visto carteles, ni banderolas con la imagen de los principales candidatos. No ha habido grandes mítines. Han quedado los candidatos expuestos en una cruda desnudez. El resultado no es necesario repetirlo aquí. Todos lo conocemos. Los ciudadanos dieron una muestra de sensatez, que la mayoría de los políticos no tuvieron. Fue el triunfo de la razón. Ganó el Partido Popular, ampliando su ventaja sobre el PSOE y Podemos. Vimos a un Mariano Rajoy que era consciente que había conseguido un gran triunfo personal, pero también a un pueblo que había apoyado con generosidad a su mejor candidato. Llega la hora del diálogo, de la negociación, de la renuncia de algunas de nuestras aspiraciones en beneficio del bien común. Si no somos capaces de reconocer la voluntad del pueblo, ya expresada con claridad y sigue la intolerancia y el rencor moviendo nuestras decisiones, que Dios nos lo demande. Los dirigentes políticos deben reflexionar y tomar las decisiones más acertadas. Que estemos en verano no puede ser excusa para retrasar la investidura de un presidente que pueda gobernar con justicia, al servicio de todos; que tome con acierto y rapidez todas las decisiones que demande la actualidad de cada día. Su nombre, Mariano Rajoy Brey, presidente del Partido Popular y diputado electo al Congreso.

domingo, 19 de junio de 2016

26J: LA IMPORTANCIA DEL VOTO

LA HORA DE LA RESPONSABILIDAD
Un funcionario electoral prepara papeletas de votación en un recinto electoral.
Participar depositando una papeleta en la urna es un derecho y una obligación cívica. Los políticos ponen en nuestras manos una importante responsabilidad. La aparición de nuevos actores en la escena nos obliga a poner un mayor esfuerzo a la hora de elegir la papeleta. Ciertamente, sólo elegimos en estas elecciones diputados y senadores que no sabemos si harán honor a la confianza que en ellos hemos depositado. Salvo en su propia circunscripción, los líderes nacionales que nos machacan hasta el hastío no aparecen en las papeletas. Los parlamentarios no están sujetos a mandato imperativo, así que son plenamente responsables ante nosotros de lo que hicieron o dejaron de hacer. Cara a cara, en contacto directo, deben rendir cuentas ante los electores. Recurrir a la mentira, como Rivera para destrozar a su adversario, es un método que debe ser firmemente rechazado. Que se le calentó la boca no me sirve como excusa. Tampoco me sirven los gritos, ni los discursos recitados de forma atropellada para no dejarnos pensar. Los programas electorales se guardan bajo siete llaves, como un gran secreto y quieren que votemos a ciegas. Hablan de cambio y nos ofrecen mercancía podrida. La caída de Navarra en manos de Podemos es una gran desgracia y puede caer también España. Si cae España, caería Europa en manos de nuestros enemigos y la civilización occidental, con nuestros derechos y libertades, sería solo un recuerdo del pasado. Vota con responsabilidad. Vota Partido Popular.  

domingo, 12 de junio de 2016

26J: UNA DIFÍCIL ELECCIÓN

    En nuestra vida personal, con frecuencia tomamos decisiones. Elegimos, entre diferentes opciones, la que más conviene a nuestros intereses o aficiones, con criterios de coste y oportunidad. Somos seres sociales, nos agrupamos en sociedades y asociaciones de diferentes tipos. La elección de quienes han de dirigirlas no debe producir grandes sobresaltos. No siempre nuestras decisiones son acertadas y, en su momento, llega la hora de rectificar nuestra anterior elección. Lo hacemos muchas veces sin darle demasiada importancia. Los enfrentamientos políticos en estos últimos años se nos han metido hasta la cocina de nuestra casa. El entendimiento y el respeto entre diferentes han dado frutos positivos cuando se han producido. Desgraciadamente, hemos sustituido las palabras por los garrotes y el dialogo por los insultos. No es con líneas rojas, ni humillando a los demás como se construye un futuro. La división entre izquierdas y derechas ha transmutado en buenos y malos. Apelar al centro político en la actualidad es un recurso falso e inútil. Podemos estar reviviendo, para nuestra desgracia, aquel terrible enfrentamiento fratricida que se produjo entre 1936 y 1939. Debemos reconocer que hubo un vencedor y el pueblo conjuró así la amenaza comunista hasta la actualidad. Todos hemos cometido errores y no hemos valorado en su justa medida el efecto perturbador de las cadenas de televisión y otros medios de comunicación. En un lado del ring aparece el Partido Popular, el pueblo para el pueblo. Ciudadanos se mueve en la indefinición y todavía no lo conocemos lo suficiente. Al otro lado del cuadrilátero, el Partido Socialista tiene una larga historia, con luces y sombras, que no quiere reconocer. Podemos es un producto de diferentes intereses ocultos. La aparición de la hoz y el martillo, símbolo del comunismo y la bandera tricolor produce una lógica inquietud. A pesar de las dificultades, debemos elegir a nuestros representantes en el Congreso y en el Senado. Acertemos en la elección para que ésta no sea la última oportunidad.

domingo, 5 de junio de 2016

26J: UNA NUEVA OPORTUNIDAD

     La política es el arte de encauzar los deseos hacia la realidad soñada. Naturalmente, a la hora de hacer sus ofertas programáticas los partidos procuran decirnos lo que creen que queremos oír. Lo que hemos visto, tras las anteriores elecciones autonómicas y locales es que una cosa es predicar y otra dar trigo. En Navarra, los cuatro partidos unidos en el Gobierno Foral sin más argamasa que los una que el deseo de arrojar a las tinieblas a Unión del Pueblo Navarro, partido que con todo merecimiento, volvió a ganar las elecciones forales, muestran sin disimulos sus diferencias e incapacidad para gobernar juntos. La ikurriña, símbolo del nacionalismo como potencia ocupante del territorio, es escondida hasta después de las elecciones. El próximo día 26, en los colegios electorales, tenemos una nueva oportunidad depositando nuestra papeleta en la urna. La elección no es fácil y debemos hacerla con el máximo de responsabilidad. Ya hemos tenido estos meses suficiente tiempo para conocer la verdadera cara de los púgiles que se enfrentan en desigual combate. El premio, ocupar la presidencia de un Gobierno que debe estar al servicio de todos. Administrar con justicia, servir el bien común, colocar a España en un lugar destacado del concierto internacional deben ser objetivos comunes, pero no parecen entenderlo. La pregunta común a todos es bien sencilla: ¿Por que tengo que votar a tal o cual partido? Todavía no hay respuestas convincentes. El amago de dividirnos en bloques izquierda-derecha es una mala señal. 85 años después, tenemos que gritar con fuerza: Recordad 1931. Quien no conoce la historia corre el riesgo de contribuir a su repetición.