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domingo, 27 de noviembre de 2016

COMIENZA EL ADVIENTO


  
    El Adviento, que comienza hoy, es un tiempo de espera activa. Algo extraordinario va a ocurrir. Jesús, el Hijo de Dios encarnado, nace de una mujer. María, una jovencita bendecida por Dios que le ha otorgado sus dones, está esperando un hijo, tal como le había anunciado el Ángel. Estos días, la liturgia nos desconcierta. El sacerdote lleva ornamentos de color morado, que significa penitencia. Muchas personas muestran una alegría contenida mientras acompañan a María en su espera gozosa. Tenemos que poner todo nuestro empeño en la recuperación del verdadero sentido y significado de la Navidad que celebramos. Las calles se engalanan con luces anunciando una Navidad consumista donde no aparecen ni Jesús ni María. No es un consumo desordenado lo que debe movernos sino la solidaridad y cercanía con los más necesitados. Nos preparamos para recibir al Señor que viene. Vamos a hacer un hueco en nuestros corazones para tantas personas que no creen en la Navidad. Seamos como niños o ancianos para recuperar la familia. Esa familia que se reúne, al menos una vez al año, en Navidad. Que la corona de Adviento, cuyas velas encendemos, nos recuerde que el Señor es la luz que nos ilumine el camino. El Señor viene. Salgamos a recibirlo.

domingo, 30 de noviembre de 2014

ADVIENTO, TIEMPO DE ESPERANZA

Con el tiempo de Adviento, del latín ad-venio, que significa venir o llegar, comienza el año litúrgico. Es un tiempo de esperanza y de renovación interior. Durante estos días nos exhortan a los fieles cristianos a prepararnos dignamente para celebrar un acontecimiento histórico ocurrido hace veinte siglos y que sigue siendo fundamental para nuestras vidas. Dios, hecho hombre, va a reunirse con nosotros. Ese niño que nace en un lugar humilde de Belén es el Señor que viene al mundo como el Dios del amor encarnado. Es necesario que abramos nuestro corazón y nos preparemos adecuadamente para recibirlo. Separemos el ruido de las campañas comerciales que nos ponen dificultades para que podamos entender el verdadero significado de lo que vamos a celebrar. Dios viene a nosotros que nos mostramos dispuestos a recibirle. Colocado entre las pajas de un pesebre sonríe y al verlo, siquiera por un instante, quizá nos damos cuenta de que nos trae un mensaje de paz y concordia, pero también unas ideas y principios revolucionarios para la época, que también son duros y exigentes para nosotros. Llega el Señor, ya purificados salgamos a recibirle.

domingo, 1 de diciembre de 2013

ADVIENTO, TIEMPO DE CONVERSIÓN

Con el tiempo de Adviento se inicia un nuevo año litúrgico. La Iglesia se prepara con nosotros para la Navidad permaneciendo vigilante y expectante ante la inminente llegada del redentor. Es un tiempo de penitencia y renovación interior. Llega el Señor con un mensaje de paz y de concordia. Nos trae la luz en medio de la permanente oscuridad en la que vivimos. Es una llamada a la conversión para alejar de nosotros el egoísmo, la indiferencia, el desamor y toda clase de pecado. El Adviento es tiempo de una gran esperanza en el futuro que llega con Cristo Salvador y Redentor del hombre. Son tiempos de zozobra e inseguridad que nos deben mover a cuestionarnos nuestra relación con Dios y con nuestros hermanos. Espera, venida y encuentro (con Dios), estos son los pilares sobre los que se fundamenta nuestra fe. Nos preparamos para la llegada de un Niño que nos trae un mensaje revolucionario: el amor como guía y camino para nuestra existencia. Ese Niño que pudiendo nacer en los mejores palacios eligió un lugar tan humilde como un establo donde, en los primeros momentos, unos pastores le adoraron y le dieron sus pequeñas ofrendas. Una lección que debemos aprender y un motivo de reflexión para nosotros. Caminemos pues hacia la luz. En Belén nacerá un niño, al que pondrán por nombre Jesús, pues salvará al mundo. Así lo anuncia el profeta. No sé hasta qué punto somos conscientes del cambio y renovación de nuestras vidas y comportamientos que necesitamos. Es el momento que abrir nuestras mentes y colaborar todos para que pueda ser realidad ese mundo nuevo, sin penas ni tristezas donde pueda triunfar el amor que nos trae ese Niño que nace en Belén.