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lunes, 25 de diciembre de 2017

SALVAD LA NAVIDAD

   Cuando esta mañana, una vez finalizada mi oración matinal, me disponía a comenzar mis tareas cotidianas me detuve un momento para escuchar el silencio. Con las primeras luces del amanecer, en Belén de Judá una jovencita llamada María, Miriam en hebreo, está dando a luz su primer hijo. Le pondrán por nombre Jesús, como le había anunciado el ángel. El parto había sido largo para una madre primeriza en la santa madrugada. El bebé era sano y robusto. Había sido un gran milagro. Dios nos había enviado a su hijo, nacido de mujer. No nacía en un gran palacio el Rey de los Cielos. Por el encadenamiento de una serie de circunstancias providenciales nace en un establo, es colocado en  un  pesebre y unos animales le dan su calor y protección. El emperador romano Augusto había dictado un decreto para conocer la población de su imperio y cada uno de los habitantes debía empadronarse en su ciudad de origen. Así José, descendiente y de la Casa de David debía acudir a Belén. Al llegar por la mañana a aquel pequeño pueblo numerosas personas se encontraban allí para cumplir el edicto. Una vez empadronados, María y José trataron durante todo el día de encontrar alojamiento sin conseguirlo. Al caer la tarde, dada la inminencia del parto, el posadero tuvo compasión y les ofreció un lugar en el establo. Con las primeras luces del día nace el Hijo de Dios. Alegraos, que nace el Señor. Esta alegría no puede ser una impostura ni forzada. No es obligatorio estar alegres. Lo más importante es  conocer lo que realmente estamos celebrando y compartir nuestra fe y nuestra esperanza. Aquel niño nos trae un mensaje de paz, de concordia, de amor. Recuperemos el verdadero sentido y significado de la Navidad. A todos mis amigos y lectores deseo sinceramente una feliz Navidad.

domingo, 16 de abril de 2017

CRISTO HA RESUCITADO

    La Resurrección de Cristo es un hecho auténtico y un dogma de fe para los cristianos. Realmente, Jesús llamado Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre, con todas sus limitaciones, excepto el pecado. Jesucristo realmente murió y tuvo una muerte atroz. Al tercer día resucitó de entre los muertos. La investigación histórica alcanza el hecho de la Resurrección por dos caminos indirectos: el testimonio de los discípulos sobre las apariciones de Jesús y la fe pascual de los mismos. Según cuenta el evangelista Lucas, varias mujeres que habían seguido al Maestro desde Galilea, el día siguiente al sábado, por la mañana temprano, llegaron al sepulcro con los aromas que habían preparado y se encontraron con que la piedra había sido apartada. Entraron y no encontraron a Jesús. No entendían lo que había sucedido y entonces se presentaron dos varones con ropas resplandecientes: Les dijeron: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí porque ha resucitado". Cuando regresaron del sepulcro contaron todo esto a los once y a todos los demás. La primera reacción fue de incredulidad. Jesús se apareció a sus discípulos en varias ocasiones y quien lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero. Puede ser interesante, conocer un estudio crítico de estos acontecimientos desde otro punto de vista. Quien no tiene fe y se acerca con mente abierta a estos hechos encuentra preguntas, pero también respuestas. Para los romanos, la condena de Jesús por Pilatos y su posterior ejecución no tuvo ningún relieve. Ya en el año 112 AD el historiador Tácito  contaba que Nerón castigaba con duras penas a quienes el vulgo llamaba cristianos. Cristo había sido condenado a muerte durante el imperio de Tiberio por el procurador Poncio Pilato. "Esta funesta superstición -decía Tácito- volvía a extenderse no solo por Judea, lugar de origen, sino también por la ciudad de Roma". De lo que podemos deducir que, para historiadores romanos, Cristo existió, fue ejecutado por Pilato y en el 65 AD la fe cristiana se había extendido por el Mediterráneo de Judea a Roma. La vida ha vencido a la muerte. Cristo ha resucitado. 

viernes, 14 de abril de 2017

LA MUERTE DE CRISTO

CRISTO HA MUERTO. Es una noticia que nos produce dolor y abatimiento. Han matado al Maestro. Ser incómodo para los poderosos de este mundo te ha costado la vida. Los sumos sacerdotes y los fariseos buscaban tu muerte. Cuando viajábamos a Jerusalén,  para celebrar la Pascua, tu mensaje era más oscuro. No acertamos a entenderte. Te acusaron de andar con pecadores, cuando eres todo misericordia. A la entrada en Jerusalén, te recibieron con vítores y palmas. Mientras tanto, la traición acechaba y tus enemigos conspiraban buscando tu perdición. En el huerto de Getsemaní, tu oración fue una súplica dolorosa al Padre. Dicen que sudaste sangre. Puede que, por el gran esfuerzo del momento, se rompieran vasos sanguíneos de la dermis. Cristo es Dios, pero también un hombre que sufre, con sentimientos humanos. Lloró por la muerte de su amigo Lázaro, a quien resucitó. Cuando fueron a prenderte, Señor, aquellos hombres tuvieron miedo. Yo estaba entre los que te abandonaron en aquellos duros momentos, aunque después te seguía de lejos. Anás, Caifás, Herodes, Pilatos; de uno a otro te llevaron como a un delincuente. Interrogado por Pilatos, nada respondías a las acusaciones, ni a los falsos testigos. Sin nadie que te defienda, ni guardia que te proteja, estás a merced de tus enemigos. Eres Rey, pero tu reino no es de este mundo. Pilatos te interrogó, pero nada encontró reprochable. Mandó que te azotaran, pero no fue suficiente para la turba manejada por sumos sacerdotes y fariseos. El procurador romano era un hombre débil que te entregó para que te crucificaran. En la cumbre del Calvario, tres cruces aparecen. Sometido a un cruel castigo, por nuestros pecados, Cristo agoniza entre dos ladrones. Dimas y Gestas le acompañan en el postrer momento. Ave crux spes unica.

jueves, 13 de abril de 2017

SOLEMNIDAD DEL JUEVES SANTO

    El Jueves Santo es uno de los días con más celebraciones litúrgicas y religioso-populares. Se conmemora la Última Cena de Jesús con sus discípulos. Cristo instituye  la Eucaristía y el sacramento del Orden Sacerdotal. Antes de comenzar la cena, se despojó de sus ropas, se ciñó una toalla y comenzó a lavar los pies de sus discípulos. Es una lección de entrega y humildad. Ya en la mesa, convierte el pan que reparte y el vino en su Cuerpo y en su Sangre.  De esta forma, instituye el sacramento de la Eucaristía, dándose como alimento. Entonces, dice a sus discípulos que uno de ellos le va a traicionar. Se producen momentos de desconcierto y una gran confusión hasta que Judas Iscariote abandona la sala. Entonces, les da las últimas instrucciones y les prepara para las nuevas tareas que les encomienda. Los primeros datos que conocemos de que el Jueves Santo se celebra la Misa en recuerdo de la Cena del Señor los tenemos por el Concilio de Cartago en el año 397 y por lo que cuenta Egeria, una peregrina que visitó Jerusalén y dejó escrito lo que allí se celebraba. La Eucaristía es memorial no tanto de la Última Cena, sino de la muerte de Cristo que es señor, y "señor de la muerte", es decir el Resucitado cuyo regreso nos ha prometido. En la liturgia de hoy hay alegría y la Iglesia rompe la  austeridad cuaresmal cantando el "Gloria": es la alegría por el amor de Dios, pero al mismo tiempo, es sobria y dolorida, por el precio que Cristo paga por nosotros.

domingo, 25 de diciembre de 2016

RELATO DE NAVIDAD

     La alegría de estos días no es obligatoria. No debe ser una impostura y convertirse en algo forzado. Nuestras celebraciones giran alrededor de un niño  que nace y una madre que da a luz a su primer hijo, fruto del amor que siente por su esposo José. Desde los lugares más lejanos hasta las riveras del más caudaloso río todo parece estar en silencio. Algo va a suceder. Apenas se escucha a una rana croar o el murmullo del agua que cae por la cascada. Los humanidad está expectante. Los más jóvenes no entienden lo que está sucediendo. Los más rezagados apresuran el paso. Algunas nubes se van retirando para que el sol reluzca en todo su esplendor. Astrónomos han descubierto una estrella desconocida que desde Oriente nos marca el camino. La sociedad marcha sin rumbo fijo. Caen los gobiernos. No hay leyes que puedan procurar una convivencia en paz y concordia. Los puestos de privilegio no se obtienen por mérito y capacidad sino por la fuerza. De pronto todo se ha detenido. Preguntamos al hombre más anciano qué nos puede decir de estos sucesos. Escuchamos su relato: "En un lejano planeta que pertenece al sistema solar de la Vía Láctea, el profeta ha anunciado que en un  pequeño pueblo llamado Belén, de una adolescente llamada María, va a nacer un Niño al que pondrán por nombre Jesús, que significa El que Salva. Nos traerá un mensaje revolucionario que romperá nuestros esquemas. A una sociedad sin valores ofrece paz, misericordia, amor". Continúa hablando y le escuchamos con atención. Nunca habíamos oído cosas como aquellas. Pide arrepentimiento y nos ofrece perdón. Sus palabras son bálsamo para nuestros corazones afligidos. De pronto, me fijo en sus ojos y me parece reconocerlo. Sí, creo. Creo en Jesús, Hijo de Dios, que nació de una mujer, en Belén, anunció la Buena Noticia a los pobres, curó a los enfermos, murió colgado de una cruz en redención de nuestros pecados y al tercer día resucitó de entre los muertos Ésta es mi fe y éste mi testimonio.

viernes, 25 de marzo de 2016

LA MUERTE DE CRISTO

   La noticia de la muerte de mi maestro me sigue impresionando a lo largo de tantos años. Cristo ha muerto. Es un hecho fundamental para nuestra fe. Nos amaste hasta el extremo de dar tu propia vida por nosotros. Nuestra respuesta fue abandonarte. Perdón, Señor, perdón. Te prendieron en el monte de los Olivos, pero no supe defenderte. Cuando, por un instante, pusiste tus ojos en mí, se podía apreciar, en tu mirada, calma y serenidad a pesar de la violencia del momento. En momentos difíciles de mi vida, mi fe se ha quebrado y me he sentido abandonado. Tu misericordia y capacidad de perdón es infinita. Nunca rechazas un corazón arrepentido que quiere recobrar tu confianza. Cuando fuiste llevado de Anás a Caifás, de Herodes a Pilatos, te seguía de lejos. No entendía que no quisieras defenderte. Tu rostro ensangrentado no parecía humano, pero mostraba una extraordinaria dignidad. Nada respondías a las falsas acusaciones que te hacían. Cierto, tu reino no es de este mundo. Tu mensaje de paz, amor, concordia, solidaridad, es incómodo. No sólo para escribas y fariseos que veían en peligro sus privilegios; también para quienes, en la actualidad, te niegan y rechazan tu recuerdo. Tras interrogarlo, Pilatos sabe que le han presentado un hombre inocente, pero es cobarde. Tras mandar azotarlo, un castigo cruel, lo condena a muerte y lo entrega para que lo crucifiquen. 70 metros tiene la Vía Dolorosa, más de 70 pasos bajo el peso del madero. Quisiera yo llevar el peso de tu cruz, pero algo me detiene. Será un cirineo quien, tras caer por tercera vez, te ayude. Llegados al Calvario, te despojan de tus ropas. Oigo el ruido del martillo al golpear el clavo que rasga tu muñeca. Siento el dolor que producen tus heridas cuando el poste penetra en el hoyo y queda de pie la cruz. Colgado del madero, perdonarás a tus verdugos, anunciarás al Buen Ladrón un lugar en el Paraíso y te preocuparás de que nada le falte a tu madre. "En tus manos encomiendo mi espíritu", serán tus últimas palabras en la agonía. ¡CRISTO HA MUERTO!

viernes, 25 de diciembre de 2015

ES NAVIDAD

Hoy celebramos la festividad del Nacimiento de Jesús. Es una fiesta muy popular, que no significa lo mismo para todos nosotros. En algunos casos, la alegría por este acontecimiento aparece forzada. No sale de nuestro corazón. En otros, salimos a las plazas y calles para anunciar la gran noticia. En Belén, nace el Señor. Durante el Adviento, nos hemos reunido en las iglesias para prepararnos de la manera más adecuada para recibir a Jesús. Es cierto que cambia el ambiente exterior, pero no olvidemos lo que es más importante. Nos trae un mensaje de paz, amor y concordia. Es hora de aplazar diferencias, buscar cosas que compartir. La sociedad aparece crispada por diferencias que parecen insalvables. Vamos a solucionar lo que sea necesario para que reconciliados, podamos reunirnos en una mesa para celebrar el cumpleaños de Jesús. No es obligatorio estar alegres. A las personas que viven solas, están enfermas o sienten que la vida no les trata bien, debemos ofrecerles nuestro apoyo y solidaridad. Cuando caminamos presurosos por la calle para realizar los últimos preparativos para la Pascua, debemos ser conscientes de que nos podemos cruzar con una persona que está sufriendo. Quizá ha perdido a un ser querido o no tiene medios para poder cenar en la Noche Buena. Necesita, al menos, que le dediquemos una señal de afecto, una mirada. Una estrella aparece en el firmamento que se mueve lentamente para posarse en la casa de cada uno de nosotros. Alegraos, un Niño nos ha nacido. Nos trae la paz, escuchadlo. Es Navidad.

domingo, 26 de abril de 2015

ENSAYO SOBRE LA FELICIDAD

La búsqueda de la felicidad es una aspiración que en una sociedad opulenta está destinada al fracaso porque pone el acento en la posesión de bienes materiales o el logro de objetivos a muy corto plazo. Es un estado emocional pasajero y a veces solo fugaz. Esos momentos de alegría que podemos tener cuando se producen hechos de nuestro agrado. Puedo ser feliz cuando recojo el fruto de mi esfuerzo y la cosecha es abundante, cuando acierto en mis decisiones o cuando encuentro satisfacción en hacer cosas buenas y positivas como ayudar a quien lo necesite, si está en mi mano la forma de aliviar sus necesidades. En algunas fiestas y celebraciones, expresamos nuestro deseo a otras personas de que sean felices. La felicidad, aun siendo un sentimiento personal, debe ser compartida para que sea auténtica. No es compatible con el egoísmo o la intolerancia, el afán de imponer nuestras ideas, sin escuchar a quien nos habla desde su corazón. En demasiadas ocasiones equivocamos el camino y sólo conseguimos insatisfacciones porque pretendemos lograr cosas que quizá estén por encima de nuestras posibilidades. La vida, cada día, nos ofrece enseñanzas que no podemos rechazar. No valoramos lo suficiente las pequeñas anécdotas de cada día: la sonrisa de un niño o de una madre, la profunda mirada de ese anciano o enfermo al que vemos en algunas ocasiones. Hemos logrado que, al menos por unos minutos, logren ser felices y así nos lo agradecen. Aunque sea por un instante, mientras expreso mis mejores sentimientos, puedo decir que soy feliz. Muchas gracias al amable lector que me ha seguido hasta aquí. Tiene todo mi agradecimiento.

jueves, 25 de diciembre de 2014

FELIZ NAVIDAD

En estos días, cada año, se repiten los mismos rituales. Las calles se iluminan con esmero. Parece que algo se abre nuestro duro corazón. Una cierta nostalgia nos hace recordar aquellas reuniones al calor del hogar, celebrando juntos un acontecimiento ocurrido hace tantos años, en una pequeña aldea llamada Belén, tal como anunciaron los profetas. Ya nada es lo mismo. Llevados por el consumismo y un falso modernismo, parece que hemos olvidado el verdadero significado de la Navidad. El Hijo de Dios, hecho hombre y nacido de mujer, está entre nosotros. Camina a nuestro lado y no somos capaces de reconocerlo en nuestro hermano que siente soledad, tiene hambre o está enfermo, quizá sin saberlo. Expresamos los mejores deseos, siguiendo una rutina y con cierta falta de sinceridad. Por unos días, cambiamos gestos y actitudes. No podemos olvidar que nada sirve si no sale de lo más profundo de nuestro corazón. De forma apresurada, vamos ultimando los preparativos de una celebración que debe ser sencilla y austera, como fue el nacimiento de Jesús. María y José no eran pobres, tal como lo entendemos ahora. Fue la conjunción providencial de una serie de sucesos lo que hizo que el Hijo de Dios naciera en un humilde lugar. Una lección que no somos capaces de entender. En nuestro hogar, ocupa un lugar destacado el Nacimiento, con el portal que acoge al Niño, María y José. Fue su refugio en aquella madrugada santa, preludio de un nuevo día que nos trae la esperanza. Nacía un bebé sano y fuerte que trae la felicidad a una madre que conocía la trascendencia de los sucesos que se estaban produciendo. El Hijo de Dios, hecho hombre, viene a nosotros, que no siempre lo reconocemos. Fueron unos pastores, personas sencillas, prevenidas por ángeles, quienes primero llegaron a adorar al Niño. Traen presentes que son fruto de su trabajo. Si prestáis atención, con los ojos de la fe, quizá veáis a este sencillo cronista que también estaba allí para adorar al Niño. De todo corazón, deseo a todos mis amigos, lectores y seguidores, una feliz Navidad. Que el Señor les bendiga y les guarde y a todos nos conceda la paz. Ésta es mi fe y éste mi testimonio.

lunes, 8 de diciembre de 2014

FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN


Hoy celebra la Iglesia, con gran solemnidad, la Inmaculada Concepción de María, madre de Jesús. En atención a sus méritos futuros, María fue preservada de toda falta o pecado desde el mismo momento de su concepción. En 1854, el Papa Pío IX proclamó el dogma de que María estaba libre del pecado original. El evangelio de hoy nos narra el anuncio del ángel del destino que Dios le había reservado. Cuando se le apareció le dijo a María: “Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo”. En un primer momento se apoderó de ella una cierta inquietud. Era muy joven, casi adolescente todavía. Su turbación era lógica. Se había desposado con José, un agraciado joven un poco mayor que ella. Siguiendo las costumbres de la época, todavía no habían comenzado a vivir juntos. Le dijo entonces el ángel: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo". María no entendía cómo podría ser eso pues no conocía varón. El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios”. María recapacitó y aceptó con pleno conocimiento del destino al que había sido llamada. Sus palabras no dejaban lugar a ninguna duda: “Aquí está la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra”. María es modelo de oración y espera, de vigilancia y entrega. Llena de gracia, será considerada corredentora con Cristo por su total adhesión a las palabras del ángel.

 

domingo, 30 de noviembre de 2014

ADVIENTO, TIEMPO DE ESPERANZA

Con el tiempo de Adviento, del latín ad-venio, que significa venir o llegar, comienza el año litúrgico. Es un tiempo de esperanza y de renovación interior. Durante estos días nos exhortan a los fieles cristianos a prepararnos dignamente para celebrar un acontecimiento histórico ocurrido hace veinte siglos y que sigue siendo fundamental para nuestras vidas. Dios, hecho hombre, va a reunirse con nosotros. Ese niño que nace en un lugar humilde de Belén es el Señor que viene al mundo como el Dios del amor encarnado. Es necesario que abramos nuestro corazón y nos preparemos adecuadamente para recibirlo. Separemos el ruido de las campañas comerciales que nos ponen dificultades para que podamos entender el verdadero significado de lo que vamos a celebrar. Dios viene a nosotros que nos mostramos dispuestos a recibirle. Colocado entre las pajas de un pesebre sonríe y al verlo, siquiera por un instante, quizá nos damos cuenta de que nos trae un mensaje de paz y concordia, pero también unas ideas y principios revolucionarios para la época, que también son duros y exigentes para nosotros. Llega el Señor, ya purificados salgamos a recibirle.

domingo, 19 de octubre de 2014

DOMUND 2014: RENACE LA ALEGRÍA

La Jornada Mundial por la Evangelización de los pueblos, DOMUND, se celebra este domingo 19 de octubre. Es un día para rezar juntos por los misioneros enviados a lejanas tierras para anunciar el Evangelio. El lema de este año se inspira en la Exhortación Apostólica "Evangelii gaudium", que comienza con la frase: “Con Jesucristo nace y renace la alegría”.  Obras Misionales Pontificias explica: «La misión es el lugar privilegiado para nacer y renacer al encuentro con Dios. Este renacer, del que habla Jesús con Nicodemo, estaba escondido en el tiempo y ha sido revelado a los pequeños. Sucedió en el encuentro de María e Isabel y sucede en el origen de la fe de los discípulos. La finalidad de la actividad misionera es nacer y renacer a la vida de fe». Misioneros, entre los que podemos encontrar sacerdotes, religiosos y religiosas, y laicos que han sido enviados, a veces para toda la vida, a países y comunidades donde no conocen a Cristo o todavía la actividad misionera está en sus inicios. “Cuando todos se van, ellos se quedan”. Estas palabras definen, con gran precisión, la actitud y entrega de los misioneros. Son muchas las necesidades que tienen que aliviar con su entrega y sacrificio. Cuentan que, en uno de aquellos momentos, cuando tantas personas de raza blanca, se marchaban por los riesgos que suponía el avance del évola, la malaria y otras enfermedades, un nativo preguntaba a un  sacerdote: “¿Tú, no te vas?”. La respuesta todavía me emociona al recordarla: “No soy blanco. Soy misionero”. Unas palabras que me hacen pensar.  Son muchas las necesidades que atender en los territorios de misión y son necesarios recursos económicos. Tu aportación, aunque sea pequeña, es muy importante.
 

domingo, 20 de abril de 2014

PASCUA DE RESURRECCION

Cristo ha resucitado. Esta noticia, veinte siglos después de aquellos hechos históricos, nos sigue produciendo una gran conmoción. Nos deseamos mutuamente felices Pascuas, creo que con una gran sinceridad. Es la Pascua del Señor. La realidad de la resurrección se escapa de la razón humana. Es un hecho singular y un misterio de fe. Quienes vivimos, en tantas ocasiones, la experiencia de sentirnos amados por Cristo, no hay duda de que estamos más cerca de comprender su misterio, un misterio de amor y de entrega hasta el final. Ya es tiempo de salir al encuentro gozoso con el Señor. Si Cristo resucitó y así fue, nosotros resucitaremos también. Estamos más cerca de comprender todo cuanto sucede cuando estamos abiertos al amor de Dios. Un amor infinito, sin límites. Cristo nos ofreció el supremo sacrificio de su vida y resucitó como lo había anunciado. Abramos puertas y ventanas para dar a conocer la buena nueva y renovar nuestras actitudes para lograr una sociedad más justa donde prevalezca la paz y la justicia. Es un noble objetivo que pido a Dios que todos podamos alcanzar siguiendo la senda de Jesús. Ésta es nuestra fe y éste mi testimonio.

domingo, 13 de abril de 2014

DOMINGO DE RAMOS

Con un luminoso sol, cuya luz entra por la ventana de la habitación donde escribo, quiero en pocas líneas hacer una semblanza de la festividad que hoy celebramos. Como era su costumbre, Jesús viaja a Jerusalén para celebrar la Pascua con sus amigos más cercanos. A su llegada, un numeroso grupo de personas le recibe con palmas y ramos. Esperan un mesías, un salvador. Su vida no es fácil bajo la dominación romana. Alfombran las calles con sus mantos mientras dan gritos de alabanza. En nuestras ciudades, multitud de fieles seguidores de esta devoción muy popular acuden a los templos y presencian, por nuestras calles, los desfiles procesionales. Pocos días después, un grupo mucho más numeroso en el que quizá estén algunos de los que ahora le vitorean pedirán su muerte. Yo, un pecador, no sé en que lado debo colocarme: en la llegada triunfante de Jesús a Jerusalén o en el drama del Calvario donde un inocente, víctima de un juicio injusto, muere por mis pecados. Es el doble significado de la liturgia de hoy donde queda evidente el contraste de las procesiones del domingo de ramos con la lectura seria y dramática del relato de la pasión y muerte de Cristo. Un grupo de escribas y fariseos se sentirán amenazados en sus privilegios. Así iniciarán una conspiración para conseguir la muerte del maestro. Esta es mi fe y éste mi testimonio.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

HOY ES NAVIDAD

Cuando cada año me pongo a escribir en este día, vienen a mi mente sentimientos encontrados. No es fácil separar el trigo de la paja. Hay gran confusión y debemos hacer un gran esfuerzo para que destaque lo que realmente celebramos en este día: un hecho trascendental en la historia de la Humanidad. El nacimiento, en Belén, de Jesús, el que salva, Hijo de Dios hecho hombre y nacido de mujer.
¿Qué es la Navidad?, me preguntas. San Francisco de Asís nos responde:
-Es Belén, es paz, es gozo, es esperanza, es bondad, es amor, es ternura, es amanecer... es silencio. Y Dios vino esa noche.
-¿Qué es la Navidad?, siguen preguntando. Podría responder:
-Es niño, es debilidad, es cielo, es contemplación, es alegría, es belleza, es canto, es renovación, es familia, es solidaridad... es Dios que nos otorga el don de la lluvia.
-¿Qué es la Navidad?, de nuevo insisten. En verdad os digo:
Es la mejor noticia, es abrazo humano-divino, es multiplicación de caricias, es llanto de alegría, es vida, es brindis al mañana, es triunfo de misericordia, es opción por lo pequeño, es pobreza, es radical desasimiento.
Nos cuentan que en aquellos días una serie de hechos providenciales coincidieron para que Jesús naciera en un lugar ciertamente humilde: un establo donde había algunos animales. Una multitud de personas se desplazaban por las carreteras y caminos del Imperio para cumplir el edicto del César. María, que estaba en avanzado estado de gestación y José, su esposo habían llegado a Belén ya que era de la casa de David. Avanzaba la tarde y no encontraban un sito donde cobijarse ya que estaba todo lleno. Al final el posadero, que era un hombre bueno, se compadeció de la mujer y les permitió quedarse en el establo. Ya de madrugada, nació un bebé sano y robusto al que pondrán el nombre de Jesús como lo había llamado el ángel. Y allí, a un lado, sin destacar, me encontraba yo entre los pastores que acudieron a adorar al Niño y entregarle sus regalos.
Esta es mi fe y éste es mi testimonio.  

viernes, 1 de noviembre de 2013

TODOS LOS SANTOS

Hoy es el día de Todos los Santos; personas, muchas veces anónimas, que por amor dedican de manera muchas veces desinteresada buena parte de su tiempo al servicio del bien común. Cada día nos podemos cruzar con ellas por la calle y en la escalera de nuestra casa. Nada las distingue en su apariencia, pero su vida es un ejemplo a seguir por todos nosotros. La Iglesia, a lo largo del Año Litúrgico nos propone a un grupo más reducido de santos para que sean nuestros modelos e intercesores, reconoce sus méritos, alaba su  entrega incondicional a Cristo y a la Iglesia y pide su intercesión y ayuda. Las bienaventuranzas son un exigente programa de vida y rompen con nuestros esquemas sociales. Jesús dedica una especial atención a las personas sencillas, los pobres, los perseguidos por buscar y proponer un mundo mejor. Es nuestra fiesta, la de todos los que compartimos una misma fe y tratamos de vivir siguiendo las enseñanzas de Cristo. Son grandes las dificultades y muchos quedan por el camino. Pidamos al Espíritu Santo que nos ilumine para que sepamos hacer el bien, lejos de envidias y egoísmos que tanto abundan en esta sociedad. Es más importante dar que recibir; escuchar que presumir de elocuencia con palabras vacías carentes de sentido. Respondamos positivamente a la llamada de Dios y vayamos a su encuentro en la búsqueda de la verdadera felicidad.
CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS
La Iglesia ofrece sus oraciones y su intercesión por los difuntos no sólo en funerales y aniversarios, sino también, de manera especial en la conmemoración que hace en estas fechas de quienes duermen en el Señor; procura con esmero ayudarlos para que puedan participar en la comunidad de los ciudadanos del cielo. Las visitas a los cementerios son una forma muy adecuada de recordar a nuestros familiares y amigos nuestra cercanía y recuerdo. Es momento de ofrecer una oración por su descanso hasta la llegada de la definitiva resurrección.

domingo, 20 de octubre de 2013

DOMUND 2013

 
Hoy celebramos los cristianos el DOMUND. Domingo Mundial de la Propagación de la Fe. Un día de homenaje y recuerdo a tantos hombres y mujeres que movidos por su fe y compromiso con Cristo dejaron sus hogares, a sus amigos, para ir a tierras lejanas para hacer realidad  una nueva evangelización. El afortunado slogan de este año nos dice: FE+CARIDAD = MISION. Fe, caridad y amor a los más necesitados son elementos muy necesarios para realizar con éxito la importante misión que hemos encomendado a los misioneros.  Ciertamente, la Iglesia, que envía  a sus hijos más queridos a realizar tan encomiable labor, nos pide nuestra oración y solidaridad. El Cardenal Rouco Varela, Arzobispo de Madrid, nos recuerda que "la Jornada del DOMUND es, sin duda, ocasión privilegiada para avivar en nuestra Iglesia diocesana el auténtico espíritu misionero que significa tener la mirada y el corazón completamente abiertos a la Iglesia entera, extendida por toda la tierra, que espera de todos y cada uno de sus hijos no cejar en el empeño de llevar la Buena Noticia de Jesucristo a tantos hermanos nuestros que aún no lo conocen y no lo aman”.
El Papa Francisco no ha dejado de destacar que la labor de la Iglesia no puede confundirse con la de una ONG y destaca que a labor de los misioneros se hace “porque en su corazón están bien vivas la fe y la caridad. Sin esa fe y esa caridad, es decir, sin la presencia viva de Cristo en cada misionero, de poco serviría la ayuda material y más aún: tal ayuda muy pronto se vería en peligro”. Nuestro apoyo y solidaridad se manifiesta con nuestra oración y testimonio junto con esa pequeña aportación material que es ciertamente importante y necesaria.
 

sábado, 10 de agosto de 2013

VACACIONES DE VERANO

El verano es una época del año  en la que normalmente disminuye la actividad social y privada de muchas personas que toman sus vacaciones para tener un merecido descanso de cuerpo y espíritu.  Este período del año no debe significar estar sin hacer nada sea en la playa o en la montaña, ciudad o pueblo. Más bien, puede ser una buena oportunidad de salir a la carretera, quizá cargado de maletas, por fin con la familia reunida, buscando otros horizontes y poder hacer esas cosas gratificantes que hemos ido dejando, atrapados por la actividad cotidiana. Había hecho el propósito, vano empeño, de no ver la tele, oír la radio y dejar, al menos estos días, los periódicos de lado. Buen intento, pero no funcionó. Mi esposa, con esa belleza que da la madurez y la tranquilidad del espíritu, me mira y sonríe. Cómo me entiende. Los hijos van creciendo en edad y sabiduría, como a mí me enseñaron. Conozco su esfuerzo, aunque no siempre consigan cubrir todos sus objetivos. Este agosto está haciendo calor. Las noticias que se van produciendo y que nos afectan de alguna forma, son como un carrusel de colores. Quisiéramos conocer sólo las buenas, las positivas, pero nos llega una visión más amplia de la realidad, a la vez cercana y lejana, porque, en esta sociedad de la comunicación global, nada nos puede ser ajeno. Santiago de Compostela, por unos días, no lo recordamos como el lugar donde, señalado por una estrella-estela que apareció, según la tradición, la tumba del Apóstol Santiago que, muerto en Jerusalén, había sido trasladado a Galicia por sus seguidores. En una fatídica curva, cuando ya llegaba a su destino, un tren ALVIA había descarrilado con un número elevado de víctimas que fueron rápida y eficazmente atendidas. Este año, los políticos ni en agosto son capaces de dejarnos tranquilos y posponer para otro momento la disputa de sus diferencias. Nos dicen que disminuye el número de personas sin trabajo. Es una buena noticia que da renovados ánimos y esperanza. Ya hemos llegado a nuestro punto de destino. Es el momento del reencuentro de familiares y amigos; de contarnos nuestras experiencias y realidades. Pero eso es otra historia.

 

 

domingo, 12 de mayo de 2013

LA ASCENSION DEL SEÑOR

Hoy es un día muy importante en el calendario litúrgico. Celebramos, con gran solemnidad, la festividad de la Ascensión del Señor a los Cielos. Después de su resurrección, Jesús se apareció a sus discípulos en numerosas ocasiones  y les dio las últimas instrucciones para la importante misión que les encomendaba. Debían instaurar el Reino de Dios en el mundo: un reino de paz y justicia. Una vez recibido el Espíritu Santo, se les abrió el entendimiento y se repartieron por el mundo, dando testimonio de su fe en Cristo resucitado con gran valor y decisión. No miréis al Cielo. Jesús ha vuelto al Padre, como había anunciado e intercede por nosotros. Nos prepara un lugar a su lado junto a los bienaventurados. Veinte siglos después de aquel hecho histórico fundamental para los creyentes, es necesario que sigamos la misión que nos ha encomendado de realizar una transformación de esta sociedad donde hay tanto dolor y tantas injusticias. Volverá al final de los tiempos como lo había anunciado. No es momento de dudas y vacilaciones. Salgamos a las plazas y calles con un mensaje de esperanza. Es la hora de la conversión, del cambio profundo, de destruir estructuras caducas y ofrecer un mundo nuevo basado en el amor, la comprensión y la justicia. No tengáis miedo. Abrid puertas y ventanas. Que este mensaje de renovación interior y exterior pueda llegar a todos. Ésta es nuestra fe y éste mi testimonio. Que Dios os bendiga. Amén.

viernes, 29 de marzo de 2013

VIERNES SANTO: UNA SUPREMA LECCION DE AMOR

Dios nos amó hasta el extremo de darnos a su propio Hijo, que se entregó hasta la muerte por nosotros y muerte de cruz. Una vez acabada la última cena con su madre y sus discípulos, se retira a orar al huerto de Getsemaní. Le acompañan sus amigos más fieles, que se verán vencidos por el sueño. Son momentos terribles. Jesús es Dios, pero también un hombre que sufre dolor y angustia. Dicen que sudó sangre. Son sentimientos encontrados. ¿Dónde estaba yo en aquella noche triste? Por mis pecados, un hombre inocente va a morir. Tras ser prendido, traicionado por Judas, uno de los suyos, inicia un largo trayecto en aquella larga madrugada. Treinta siclos de plata, el coste de un esclavo, fue el precio acordado por la traición. De Anás a Caifás, de Herodes a Pilatos, Jesús es llevado por las calles de Jerusalén. Le siguen de lejos, su madre y otras mujeres. Es la marcha de las viudas. Los conspiradores no están tranquilos. Quieren su muerte, pero no la responsabilidad de tan terrible crimen. Será Pilatos, el procurador romano quien tomará la postrera decisión. No quiere hacerlo, pero prima la razón de Estado. Mandará que lo azoten, pero eso no será suficiente para esa turba hábilmente manejada por escribas y fariseos. Quizá algunos de nosotros estábamos entre quienes gritaban "¡¡Crucifícale. Crucifícale!!". Pilatos es un hombre mediocre incapaz de dominar la situación. Ya su esposa le había avisado de que tuviera cuidado, pero no escucha. La plebe sigue gritando y Jesús es entregado para ser crucificado. Tres veces caerá al suelo bajo el peso del madero de la cruz y nuestra ingratitud. Tres postes esperan en la cumbre del Calvario la llegada de los condenados. Dimas y Gestas compartirán el atroz suplicio. Perdón, Señor, perdón. Te he negado, he vivido como si no existieras, he olvidado mis compromisos. Por mis pecados mueres y lo haces perdonando. Qué suprema lección que no entendemos, preocupados por cosas mundanas. Todavía estoy conmocionado tras escuchar tus últimas palabras en la Cruz. Cristo ha muerto. Resucitará como lo había anunciado. Esta es nuestra fe y éste mi compromiso.