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domingo, 6 de marzo de 2016

LA HORA DE TOMAR DECISIONES

 Ya ha pasado mucho, demasiado tiempo, desde que se celebraron las últimas elecciones generales. El resultado complicaba los necesarios acuerdos para lograr la investidura de un candidato a presidir el Gobierno de España. Siento tener que reconocer que la actual generación de políticos es la peor de los últimos 40-50 años. Los enfrentamientos personales, a cara de perro, pueden romper nuestra sociedad e impedir el necesario sosiego para tomar decisiones importantes. No se puede presumir de democracia sin demócratas. Ésta es una rara especie que escasea en España. Dos partidos políticos, nuevos en esta plaza, obtuvieron resultados que no esperaban. Podemos no puede presentar un proyecto aceptable. Con un amplio respaldo electoral, sus pretensiones van por mostrar las debilidades de nuestro sistema político para destruir a sus adversarios. Ciudadanos sigue en una indefinición sobre sus objetivos finales. La entrega de sus 40 diputados al PSOE a cambio de que acepte una difusa lista de medidas incongruentes deja fuera del escenario una voz nueva y necesaria. Los socialistas aceptan el regalo que parece ocultar su descalabro electoral. Jamás habíamos visto debates tan broncos como los presenciados en las Cortes Españolas en la frustrada investidura de Pedro Sánchez. No debemos dar más crédito a quien más grita o es más violento. La democracia debe ser otra cosa. El Partido Popular, como también los socialistas pata negra, han perdido muchos diputados. No es fácil gestionar la nueva situación planteada. No han sabido hacerlo. Albert Rivera, joven e inexperto, tiene un sentido muy particular de la democracia. Veta a Rajoy como dirigente del PP y además pretende que los populares apoyen sus improvisadas medidas, que no programa político, sin poder aportar la más mínima corrección. Mientras tanto, Sánchez suplica a Pablo Iglesias que le permita alcanzar La Moncloa, objetivo que ha puesto al alcance de los podemitas con sus graves errores. Nos esperan muchas emociones.

lunes, 21 de diciembre de 2015

20D: AL DÍA SIGUIENTE

Ha pasado la jornada electoral y la imagen que queda de España es multicolor. No es signo de alegría sino de serenidad, aunque sea impostada, ante los retos que se nos presentan. Entrar en el análisis de los motivos que han llevado a millones de españoles a cambiar su voto, aun en contra de sus propios intereses, queda para más adelante. Han faltado en esta campaña propuestas realizables,  por encima de eslóganes que tanto servían para un roto que para un descosido. Ninguna oferta novedosa para afrontar los retos a los que nos enfrentamos. No es lícito y puede ir en contra de nuestros intereses, votar por despecho o venganza. Cuando la imagen que muestra no nos gusta, nunca será la solución romper el espejo. Votar en contra de puede llevarnos a cometer errores que deberemos lamentar, aunque agua pasada no mueve molino. El Partido Popular ha tenido en contra una campaña brutal e injusta en la que la primera víctima ha sido la verdad. La cuerda de presos, propia de tiempos medievales ha vuelto mezclando a justos e injustos. Los socialistas, sin decidirse a hacer esa renovación interna y de proyecto político que tanto piden para los demás, siguen hundiéndose en la mediocridad, pretendiendo un poder que los electores les han negado. Un solo diputado socialista en Navarra es una mala noticia para los navarros. Es necesario, en España, un partido socialdemócrata fuerte, capaz de hacer frente a las necesidades de una sociedad moderna y europea. El PSOE, con una dura crisis de liderazgo y dividido internamente, no ha sabido ocupar ese puesto. Ciudadanos quiere situarse en un centro imaginario, pero tendrá de decidirse. Podemos es un globo que se ha inflado demasiado. Ha recibido votos prestados que debe devolver. El falso dilema entre partidos nuevos y viejos nos ha llevado a levantar un partido revolucionario, propio de los tiempos de Lenin. Pasan del agipró callejero (agitación y propaganda) a un parlamento democrático. Aunque disfrazados de corderos, ya empiezan a asomar la patita. Suponen un riesgo muy serio. De verdad.

domingo, 14 de septiembre de 2014

PEDRO SANCHEZ TIENE UN PROBLEMA

Uno de los problemas de Pedro Sánchez es que no prepara bien sus intervenciones. Al formar su Comisión Ejecutiva buscó apoyos territoriales y de otro tipo, pero no las personas mejor preparadas, con amplios conocimientos de España y los españoles. La falta de asesores y de personas que frenen sus prejuicios ideológicos, hace que cometa demasiados errores. Su sentido de la democracia es manifiestamente mejorable. Quiero una España que a todos acoja, donde todas las ideas puedan ser escuchadas; que nadie sea rechazado por su raza, religión, ideología o propuestas que presente. Debemos saber escuchar a quien tenga algo que decir. Los sistemas federales deben servir para unir lo separado, buscando una vida en común, pero jamás para desunir y destruir lo que está unido. El constituyente tuvo el acierto de proponer que las modificaciones del título VIII sobre las autonomías y el título sobre la Corona necesitaran una mayoría reforzada y un tortuoso y largo camino para realizarse. Por un capricho, en una mañana de verano, no es lícito poner en riesgo nuestros derechos y libertades. No podemos romper las reglas de juego para atender las demandas de unos pocos, dominados por sus ambiciones personales, que pretenden destruirnos. La posibilidad de un golpe de estado institucional está ahí y sería necio no verla. Para este viaje pido el apoyo de todas las personas de bien. Evidentemente no cuento con Pedro Sánchez. "Es cuestión de naturaleza", dijo el escorpión a la tortuga.
 
 

domingo, 5 de mayo de 2013

EL PACTO

Hay palabras de nuestro rico idioma de las que nuestros políticos abusan tanto que pierden su auténtico significado. Así, durante bastante tiempo, hemos escuchado pedir consenso por unas minorías, huérfanas de propuestas novedosas, que necesitan ocupar un titular o un minuto de gloria en radio o televisión. Ahora parece que, como un nuevo bálsamo de Fierabrás, nos piden un pacto como solución a todos nuestros males. Por estas tierras, bien conocemos la necesidad y conveniencia de pactos para aunar voluntades y reducir diferencias. El elevado número de personas sin trabajo en España es un  grave problema para todos que no encuentra la rápida solución que todos deseamos. La actual situación del mercado laboral es debida a errores cometidos en tiempos pasados y un cúmulo de circunstancias exteriores e interiores que no hemos sabido controlar. Es cierto. España se está desangrando y se extiende la idea de un pacto entre partidos políticos, sindicatos y empresarios. Son demasiados intereses, tantas veces opuestos, para conciliarlos en un objetivo común. Levantar España de la postración en la que se encuentra. Nos tienen que convencer de que, a pesar de algunos comportamientos miserables, tenemos futuro. Los políticos, con sus enfrentamientos cainitas, no pueden seguir secuestrando nuestra voluntad y robándonos nuestra esperanza. Ahora jubilado, más de una vez he escrito que los parados queremos trabajo, no subsidios. El subsidio de desempleo consume una enorme cantidad de recursos económicos que podrían ser dedicados a políticas activas de empleo cuya eficacia garantice el Estado. Los empresarios son necesarios y no son nuestros enemigos. Un pacto no puede garantizarnos la solución de nuestros problemas, pero puede evitar perdidas de tiempo en enfrentamientos inútiles. Es necesario abrirnos a la sociedad donde las personas viven y mueren y tenemos derecho a dejar una sociedad más justa y abierta, sin distinción de raza, credo o ideas políticas. Todos somos necesarios. No entro en detalle de posibles soluciones. Queda para posteriores artículos. Gracias a esa multitud de lectores, de tantos países, que me honran con su confianza. Muchas gracias a todos.