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domingo, 16 de abril de 2017

CRISTO HA RESUCITADO

    La Resurrección de Cristo es un hecho auténtico y un dogma de fe para los cristianos. Realmente, Jesús llamado Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre, con todas sus limitaciones, excepto el pecado. Jesucristo realmente murió y tuvo una muerte atroz. Al tercer día resucitó de entre los muertos. La investigación histórica alcanza el hecho de la Resurrección por dos caminos indirectos: el testimonio de los discípulos sobre las apariciones de Jesús y la fe pascual de los mismos. Según cuenta el evangelista Lucas, varias mujeres que habían seguido al Maestro desde Galilea, el día siguiente al sábado, por la mañana temprano, llegaron al sepulcro con los aromas que habían preparado y se encontraron con que la piedra había sido apartada. Entraron y no encontraron a Jesús. No entendían lo que había sucedido y entonces se presentaron dos varones con ropas resplandecientes: Les dijeron: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí porque ha resucitado". Cuando regresaron del sepulcro contaron todo esto a los once y a todos los demás. La primera reacción fue de incredulidad. Jesús se apareció a sus discípulos en varias ocasiones y quien lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero. Puede ser interesante, conocer un estudio crítico de estos acontecimientos desde otro punto de vista. Quien no tiene fe y se acerca con mente abierta a estos hechos encuentra preguntas, pero también respuestas. Para los romanos, la condena de Jesús por Pilatos y su posterior ejecución no tuvo ningún relieve. Ya en el año 112 AD el historiador Tácito  contaba que Nerón castigaba con duras penas a quienes el vulgo llamaba cristianos. Cristo había sido condenado a muerte durante el imperio de Tiberio por el procurador Poncio Pilato. "Esta funesta superstición -decía Tácito- volvía a extenderse no solo por Judea, lugar de origen, sino también por la ciudad de Roma". De lo que podemos deducir que, para historiadores romanos, Cristo existió, fue ejecutado por Pilato y en el 65 AD la fe cristiana se había extendido por el Mediterráneo de Judea a Roma. La vida ha vencido a la muerte. Cristo ha resucitado. 

viernes, 14 de abril de 2017

LA MUERTE DE CRISTO

CRISTO HA MUERTO. Es una noticia que nos produce dolor y abatimiento. Han matado al Maestro. Ser incómodo para los poderosos de este mundo te ha costado la vida. Los sumos sacerdotes y los fariseos buscaban tu muerte. Cuando viajábamos a Jerusalén,  para celebrar la Pascua, tu mensaje era más oscuro. No acertamos a entenderte. Te acusaron de andar con pecadores, cuando eres todo misericordia. A la entrada en Jerusalén, te recibieron con vítores y palmas. Mientras tanto, la traición acechaba y tus enemigos conspiraban buscando tu perdición. En el huerto de Getsemaní, tu oración fue una súplica dolorosa al Padre. Dicen que sudaste sangre. Puede que, por el gran esfuerzo del momento, se rompieran vasos sanguíneos de la dermis. Cristo es Dios, pero también un hombre que sufre, con sentimientos humanos. Lloró por la muerte de su amigo Lázaro, a quien resucitó. Cuando fueron a prenderte, Señor, aquellos hombres tuvieron miedo. Yo estaba entre los que te abandonaron en aquellos duros momentos, aunque después te seguía de lejos. Anás, Caifás, Herodes, Pilatos; de uno a otro te llevaron como a un delincuente. Interrogado por Pilatos, nada respondías a las acusaciones, ni a los falsos testigos. Sin nadie que te defienda, ni guardia que te proteja, estás a merced de tus enemigos. Eres Rey, pero tu reino no es de este mundo. Pilatos te interrogó, pero nada encontró reprochable. Mandó que te azotaran, pero no fue suficiente para la turba manejada por sumos sacerdotes y fariseos. El procurador romano era un hombre débil que te entregó para que te crucificaran. En la cumbre del Calvario, tres cruces aparecen. Sometido a un cruel castigo, por nuestros pecados, Cristo agoniza entre dos ladrones. Dimas y Gestas le acompañan en el postrer momento. Ave crux spes unica.

domingo, 9 de abril de 2017

DOMINGO DE RAMOS

El Domingo de Ramos en la Pasión del Señor es el pórtico de entrada a un mundo de contrastes en el que nuestra fe va a ser puesta a prueba. Jesús va a Jerusalén, por tercera vez, para celebrar la Pascua desde que comenzó su vida pública. Le hemos escuchado por los caminos de Palestina palabras de amor, reconciliación, paz; amor también a los que nos persiguen y calumnian. Somos conscientes que algo va a pasar. El maestro no deja de sorprendernos. Ha pedido que su cabalgadura para entrar en la ciudad sea... un pollino. Un  grupo numeroso de personas, hombres, mujeres y niños, sale a nuestro encuentro con palmas en las  manos gritando: Hosanna, es decir sálvanos. Hosanna Hijo de David. Casi vente siglos después, la imagen de Jesús entrando como un héroe triunfador no nos puede dejar indiferentes. Algo había cambiado en el rostro, en la expresión, en los ojos de ese  hombre al que tantas veces hemos escuchado con emoción contenida. La liturgia nos presenta hoy los dos aspectos de este día con el que comienza la Semana Santa. Celebramos con gozo la llegada de Jesús a Jerusalén donde es recibido con palmas y gritos de alabanza. Una bofetada de realidad supone la lectura seria y solemne de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo. En algunos momentos, mi voz se quiebra y una lágrima pugna por salir de uno de mis ojos. El maestro es un hombre robusto, pero aquella larga madrugada será puesta a prueba su fortaleza. La entrada de Jesús en la ciudad aumenta la actividad de los conspiradores que pretenden la muerte del maestro. Buscan la traición de uno de los suyos. Lo encontrarán.

domingo, 12 de marzo de 2017

TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR

Era una mañana tranquila. No hacía frío. Jesús inicia el camino hacia la cumbre del Tabor para orar. Le acompañan Pedro, Santiago y Juan, sus discípulos más cercanos. Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus ropas aparecían luminosas como nunca había visto. De pronto, dos hombres aparecieron conversando con Él. Hablaban de los sucesos que se iban a producir en Jerusalén. No entendía entonces aquello que estaba presenciando. Eran Moisés y Elías; la Ley y los Profetas. La vida y la muerte se funden en una escena singular. Sabemos que Moisés, el único superviviente de los israelitas que salieron de Egipto, murió a la vista de la tierra prometida, sin llegar a entrar. El profeta Elías fue llevado en vida al Cielo en un carro de fuego. A diez kilómetros de Nazaret, por cuyas calles había caminado cuando era niño, Jesús muestra el vigor y la belleza de su ser, que tanto fascinan a quienes le contemplan. Es la gloria del Señor. "Qué bien se está aquí", dice Pedro que no entiende que deben seguir su camino. Una nube los cubrió y pudimos escuchar una voz que decía: "Éste es mi hijo bien amado. Escuchadle". Todos caímos en tierra y al levantarnos, solo vimos a Jesús. "No tengáis miedo", les dice cuando inician el descenso del Monte Tabor. La transfiguración es como una luz que nos ilumina y ayuda a comprender el triunfo de Cristo en la Cruz. En la actualidad, casi veinte siglos después, vuelven las persecuciones, todo se cuestiona y a nuestro testimonio debemos ponerle sordina. Hemos visto la gloria de Jesús en el camino hacia Jerusalén, donde se enfrentará a su pasión y muerte, víctima de la suprema injusticia, en remisión de nuestros pecados.

domingo, 5 de marzo de 2017

LA CUARESMA

    La Cuaresma da inicio al tiempo más fuerte del calendario litúrgico. Nos preparamos física y espiritualmente para participar en la Pascua. La celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo es el fundamento de nuestra fe. Son cuarenta días, en los cuales podemos meditar sobre la conversión, el pecado, la penitencia y el perdón. Comienza el Miércoles de Ceniza y finaliza antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. Es un tiempo para conocernos internamente. Acompañar a Cristo supone renunciar a parte de nosotros mismos para seguirle. No es fácil. La conversión supone cuestionar nuestro modo de vida, nuestras prioridades. La entrega a los más necesitados es una exigencia del amor. Caminamos a diario por el desierto de la incomprensión, del egoísmo, de la falta de compromiso. Las tentaciones nos acechan a la vuelta del camino. Sabemos que podemos contar con la ayuda del Espíritu Santo. Surgen las dudas. Nuestra fe y nuestras costumbres son criticadas diariamente en esta sociedad injusta. Muchos hermanos nuestros sufren persecución y debemos poner sordina a nuestro testimonio. No podemos seguir tristes. Es la Pascua del Señor. Hemos seguido a Jesús por los caminos de Palestina, le hemos escuchado hablar de perdón, de misericordia. Sus bienaventuranzas no fueron solo un consuelo en medio de nuestras aflicciones, sino además un exigente programa de vida. Su palabra es vida, es emoción, es esperanza. No habíamos escuchado palabras como aquellas que conmovían nuestro corazón. Ciertamente, es el hijo del carpintero, uno de nosotros. No olvidemos que también es el Hijo de Dios, enviado por el Padre para darnos la vida eterna en un mundo nuevo, sin penas ni tristezas. Ésta es nuestra fe y éste mi testimonio.
 

domingo, 27 de noviembre de 2016

COMIENZA EL ADVIENTO


  
    El Adviento, que comienza hoy, es un tiempo de espera activa. Algo extraordinario va a ocurrir. Jesús, el Hijo de Dios encarnado, nace de una mujer. María, una jovencita bendecida por Dios que le ha otorgado sus dones, está esperando un hijo, tal como le había anunciado el Ángel. Estos días, la liturgia nos desconcierta. El sacerdote lleva ornamentos de color morado, que significa penitencia. Muchas personas muestran una alegría contenida mientras acompañan a María en su espera gozosa. Tenemos que poner todo nuestro empeño en la recuperación del verdadero sentido y significado de la Navidad que celebramos. Las calles se engalanan con luces anunciando una Navidad consumista donde no aparecen ni Jesús ni María. No es un consumo desordenado lo que debe movernos sino la solidaridad y cercanía con los más necesitados. Nos preparamos para recibir al Señor que viene. Vamos a hacer un hueco en nuestros corazones para tantas personas que no creen en la Navidad. Seamos como niños o ancianos para recuperar la familia. Esa familia que se reúne, al menos una vez al año, en Navidad. Que la corona de Adviento, cuyas velas encendemos, nos recuerde que el Señor es la luz que nos ilumine el camino. El Señor viene. Salgamos a recibirlo.

domingo, 20 de noviembre de 2016

JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

     Hoy celebramos la solemnidad de Cristo Rey del Universo. En la actualidad, es difícil hablar de esta fiesta y de su significado para quienes somos sus testigos. En una sociedad pagana, donde todo lo religioso molesta, la figura de Jesús, muerto en supremo holocausto por nuestros pecados,  puede incomodar y es dejada de lado privándola de todo sentido trascendente. La realeza y la monarquía nada significan para las nuevas generaciones que solo conocen repúblicas  y los reyes, donde existen, se han convertido en elementos del paisaje carentes de participación en las inquietudes y anhelos de los pueblos. No necesitamos destacar la situación de caos y anarquía en la que vive el mundo actual. Todos lo estamos viendo y, de alguna manera, por acción u omisión, somos responsables. Ya no se escucha el Magisterio de la Iglesia. El mismo Cristo ha quedado reducido a un elemento propio de la comunidad primitiva. Los obispos han perdido el prestigio que tuvieron en la Iglesia. El poder civil está al servicio de unos políticos cegados por el ansia de poder y sus propios prejuicios e intereses. La justicia ya no existe. La autodeterminación personal es rechazada y el derecho a tener principios y poder defenderlos no es reconocido.
      En esta sociedad corrupta, donde los justos son escarnecidos, cómo puedo ser testigo de Cristo, Rey de la Iglesia y del mundo entero. En Col 1 y Fil 2 podemos encontrar la respuesta. La sociedad civil y la Iglesia seguirán sus caminos, pero Cristo seguirá siendo el Rey del Universo que, al final de los tiempos, vendrá a juzgar a vivos y muertos. Jesucristo, en las Escrituras, nos recuerda que "mi reino no es de este mundo" y en otro momento nos dice: "El reino de Dios está ya en medio de vosotros". Dios está presente dentro de cada uno de los fieles a Cristo y su mensaje. Los cristianos caminamos como ovejas en medio de lobos. Los peligros y las persecuciones son, para muchos, una realidad en su vida cotidiana. En las catacumbas, lugares de enterramiento y refugio, es donde está la auténtica Iglesia. Elevemos al Señor nuestras oraciones.

lunes, 15 de agosto de 2016

ASUNCIÓN DE MARÍA

      Hoy celebra la Iglesia, la solemnidad de la Asunción de María a los Cielos. Es el triunfo de María. Una vez acabadas las tareas que tenía encomendadas,  la Virgen fue llevada, en cuerpo y alma, al Cielo. Dios no quiso que quien había llevado en su vientre a su Hijo conociera la corrupción del sepulcro. En atención a sus muchos méritos fue asunta a la gloria del cielo, desde donde intercede por nosotros.
    "En esta solemnidad de la Asunción contemplamos a María: ella nos abre a la esperanza, a un  futuro lleno de alegría y nos enseña el camino para alcanzarlo: acoger en la fe a su Hijo; no perder nunca la amistad con él, sino dejarnos iluminar y guiar por su Palabra; seguirlo cada día, incluso en los momentos en que sentimos que nuestras cruces resultan pesadas. María, el arca de la alianza que está en el santuario del Cielo, nos indica con claridad luminosa que estamos en camino hacia nuestra verdadera Casa, la comunión de alegría y de paz con Dios". Homilía de Benedicto XVI (2010).
      Obra maravillosa de Dios, María fue concebida sin pecado original. Era completamente pura. Su alma nunca tuvo la más pequeña mácula y su cuerpo fue siempre un templo santo e inmaculado. Dios no coronó a María solo por su maternidad sino por sus acreditadas virtudes: su humildad, su caridad, su pureza, su mansedumbre, su paciencia. Bienaventurada eres, María, símbolo de pureza.

domingo, 8 de mayo de 2016

ASCENSIÓN DEL SEÑOR

    Ésta es una fiesta importante dentro del calendario litúrgico. Es una solemnidad y la liturgia utiliza sus mejores galas. La Ascensión de Jesús a los cielos es un día de gozo para quienes hemos seguido a Jesús por los caminos de Palestina. Su palabra nos ha conmovido. Habla de una manera cautivadora. Su trágica muerte nos hizo dudar en nuestra fe que de una manera tan dura había sido puesta a prueba. Muchos le abandonamos en aquellos momentos. Creíamos que nos traería un reino en la tierra. El pueblo estaba oprimido por los romanos. Rechazábamos la  Pax romana. No habíamos entendido nada. Su reino de paz, justicia y verdad no era de este mundo. De nosotros, sus seguidores, dependía que ese revolucionario mensaje llegase a todos a través de los siglos. Al tercer día, resucitó como lo había anunciado. Se apareció a muchos que dan testimonio y su testamento merece toda nuestra confianza. También en la actualidad, casi veinte siglos después, podemos sentir miedo y zozobra. Llegada la hora, después de dar las últimas instrucciones a los apóstoles, comenzó a elevarse hasta quedar oculto por una nube. También yo miró hacia ese cielo lleno de estrellas esperando su retorno. Como los apóstoles, por un momento me siento triste. Nos ha dejado el Maestro. Rápidamente, me doy cuenta de mi error. Se nos ha quedado en la Eucaristía, el mejor alimento para nuestro cuerpo y nuestra alma. Cuando voy por calle, lo veo en ese hombre que me cede el asiento en el autobús o me ofrece su ayuda cuando me ve indefenso y necesitado. Sepamos ver a Cristo en ese padre que lleva su familia adelante y responde con una sabiduría que desconocía tener las preguntas de sus hijos. Avanzo unos metros y veo a alguien que me interroga con su mirada. Detrás de esos ojos hay una vida que quiere compartir. Jesús está entre nosotros y se muestra con diferentes rostros de tristeza y de alegría. Escuchémosle.

domingo, 17 de abril de 2016

JORNADA DE LAS VOCACIONES NATIVAS

Hoy, domingo del Buen Pastor, la Iglesia celebra la Jornada por las Vocaciones Nativas. Trata de que seamos conscientes de la importancia de que surjan vocaciones en los países de misión. Nos remontamos a un pasado de siglos. La generosidad de muchos jóvenes europeos hacía que marcharan a lugares lejanos para anunciar el Evangelio y ayudar al desarrollo integral de la población. A lo largo de muchos años, la situación ha ido cambiando. En los países europeos, una sociedad que piensa solo en el día a día y en los intereses materiales educa olvidando los valores morales y el sentido trascendente de la vida. Unas familias desestructuradas no son lugar apropiado para que aparezcan vocaciones para el sacerdocio y la misión. De Bélgica y Holanda salían muchas vocaciones y en la actualidad hay una profunda crisis de fe. Mientras tanto, en el Tercer Mundo, la acción del Espíritu hace posible que crezcan el número de católicos y las ordenaciones sacerdotales. En los diez últimos años, la población en África ha crecido un 24% y los católicos un 41%; en Asia un 10% y un 20% respectivamente. Pidamos a Dios que envíe más obreros a cuidar la cosecha y recoger la mies. También nosotros, con nuestra falsa seguridad, somos tierra de misión. El lema de este año para la Jornada dice: "Te mira con pasión". Es Cristo que nos mira con misericordia, pero que espera mucho más de nosotros. Los sacerdotes nativos ven cómo sus compañeros son perseguidos y dan su vida, víctimas del martirio o de las enfermedades. Su testimonio y ejemplo deben servir para reactivar nuestras conciencias  y aumentar nuestra fe y compromiso. Que no falte nuestra oración por las vocaciones y los sacerdotes nativos.

domingo, 27 de marzo de 2016

CRISTO RESUCITO. ALELUYA

El sepulcro vacío nos anuncia la Resurrección del Señor.
La resurrección de Cristo es un hecho real ocurrido en Jerusalén hace casi dos mil años. Todavía conmovidos por el duro relato de la pasión y muerte del maestro, hemos acompañado a su madre la Virgen María en su soledad. A la mañana del tercer día, encontraron las mujeres la losa que cerraba la tumba removida. El maestro no estaba. Son comprensibles las sensaciones encontradas que tuvieron en aquellos momentos. Llenas de alegría, corrieron a contarles a los discípulos la noticia. Jesús salió al encuentro y les saludó. Ellas le reconocieron y le adoraron. No sé cuantos de nosotros somos capaces de reconocer a Cristo en el resucitado. El hecho supera los límites de nuestro entendimiento y es una prueba que desafía nuestra fe. "No tengáis miedo", nos dice Jesús. Es un buen consejo, también para nosotros que vivimos entre quienes todo lo cuestionan y ponen dudas donde vemos certidumbres. Triunfó la vida sobre la muerte. Si Cristo resucitó, que así fue, también nosotros resucitaremos con Él. La Pascua de Resurrección es la mayor solemnidad del calendario litúrgico. "Cristo ha resucitado", nos dicen como saludo. Respondemos: "Sí, resucitó". Son momentos de gran alegría que nos envuelve. En Misa, los ornamentos del sacerdote son blancos y el altar se adorna con esmero. Entonamos el Gloria porque Cristo había muerto y ha resucitado. Es una verdad absoluta y damos testimonio de nuestra fe. Salgamos a las calles y caminos a dar la buena noticia.

viernes, 25 de marzo de 2016

LA MUERTE DE CRISTO

   La noticia de la muerte de mi maestro me sigue impresionando a lo largo de tantos años. Cristo ha muerto. Es un hecho fundamental para nuestra fe. Nos amaste hasta el extremo de dar tu propia vida por nosotros. Nuestra respuesta fue abandonarte. Perdón, Señor, perdón. Te prendieron en el monte de los Olivos, pero no supe defenderte. Cuando, por un instante, pusiste tus ojos en mí, se podía apreciar, en tu mirada, calma y serenidad a pesar de la violencia del momento. En momentos difíciles de mi vida, mi fe se ha quebrado y me he sentido abandonado. Tu misericordia y capacidad de perdón es infinita. Nunca rechazas un corazón arrepentido que quiere recobrar tu confianza. Cuando fuiste llevado de Anás a Caifás, de Herodes a Pilatos, te seguía de lejos. No entendía que no quisieras defenderte. Tu rostro ensangrentado no parecía humano, pero mostraba una extraordinaria dignidad. Nada respondías a las falsas acusaciones que te hacían. Cierto, tu reino no es de este mundo. Tu mensaje de paz, amor, concordia, solidaridad, es incómodo. No sólo para escribas y fariseos que veían en peligro sus privilegios; también para quienes, en la actualidad, te niegan y rechazan tu recuerdo. Tras interrogarlo, Pilatos sabe que le han presentado un hombre inocente, pero es cobarde. Tras mandar azotarlo, un castigo cruel, lo condena a muerte y lo entrega para que lo crucifiquen. 70 metros tiene la Vía Dolorosa, más de 70 pasos bajo el peso del madero. Quisiera yo llevar el peso de tu cruz, pero algo me detiene. Será un cirineo quien, tras caer por tercera vez, te ayude. Llegados al Calvario, te despojan de tus ropas. Oigo el ruido del martillo al golpear el clavo que rasga tu muñeca. Siento el dolor que producen tus heridas cuando el poste penetra en el hoyo y queda de pie la cruz. Colgado del madero, perdonarás a tus verdugos, anunciarás al Buen Ladrón un lugar en el Paraíso y te preocuparás de que nada le falte a tu madre. "En tus manos encomiendo mi espíritu", serán tus últimas palabras en la agonía. ¡CRISTO HA MUERTO!

martes, 22 de marzo de 2016

JUEVES SANTO

   
Nos disponemos a celebrar,  con gran solemnidad, la festividad del Jueves Santo. Los desfiles procesionales por nuestras calles tienen una amplia participación popular. Pueden considerarse como un anticipo de la Pascua. Reunido con sus apóstoles en una Última Cena, Jesús instituyó la Eucaristía, el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo bajo las especies de pan y vino. Tal es el amor que nos tiene que se queda con nosotros para guiarnos por el camino de la salvación. Todos estamos invitados a participar en la cena instituida por Jesús. En esta noche santa, Cristo nos deja su Cuerpo y su Sangre. Aceptemos este gran don con el firme compromiso de servir a nuestros hermanos. El evangelio de Juan que hoy vamos a escuchar y meditar nos narra el lavatorio de los pies. Jesús interrumpió la cena, se quitó el manto, se ciñó una toalla, echó agua en una palangana y se puso a lavar los pies de sus discípulos. Este hecho produjo sorpresa general, pues era una tarea propia de esclavos. Jesús nos da una lección que no somos capaces de entender. Éste es el mejor camino para  seguir a Jesús: vivir como servidores unos de otros.  Traicionado por Judas, uno de los doce, Jesús vive, conscientemente y de manera anticipada, su pasión y su muerte. En el Huerto de los Olivos, tendrá momentos de angustia difíciles de soportar, su soledad, su compromiso de cumplir la voluntad de Dios, su obediencia y su confianza en Él. Hoy iniciamos la fiesta de la "crisis pascual". Supone la lucha entre la muerte y la vida, que nunca fue absorbida por la muerte, pero sí combatida por ella. La noche del sábado de Gloria es el canto a la victoria, pero teñida de sangre y hoy es el himno a la lucha de quienes conseguimos la victoria porque nuestro arma es el amor.

domingo, 20 de marzo de 2016

DOMINGO DE RAMOS

      Con el Domingo de Ramos iniciamos la Semana Santa, unos días en los que vamos a conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. La Iglesia recuerda en este día la entrada victoriosa de Jesús en Jerusalén, aclamado por hombres, mujeres y niños que le han escuchado a lo largo de los pueblos y caminos de Palestina. La bendición de los ramos es una ceremonia sencilla. Después de preparar nuestros corazones durante la Cuaresma, por medio de la penitencia y las buenas obras, los fieles nos reunimos en los templos para recibir al Señor que viene a nosotros. La Pasión, Muerte y Resurrección de  Cristo es una realidad histórica y un aldabonazo a nuestras conciencias y un modo exigente de vivir nuestra fe. En aquellas personas revivió la esperanza de que llegaba aquél que venía en nombre del Señor. Así lo entendieron los más sencillos, sus discípulos y quienes le acompañaron, convencidos de su realeza. A la entrada de Jerusalén, mientras alfombraban el camino con sus mantos, reconociéndolo como Rey, gritaban: "Bendito el que viene en nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en lo alto". Fueron muchos los que siguieron a Cristo en este momento de triunfo, pero fueron pocos los que lo acompañaron en su pasión y muerte. En la dura y solemne liturgia del día, escuchamos con recogimiento la proclamación del "tercer cántico del siervo de Yahvé", que todavía me sigue impresionando. Isaías nos habla del siervo que se entrega a nuestro servicio. Cristo es el siervo fiel. En medio de un respetuoso silencio, escuchamos conmovidos el duro relato de la Pasión. La lectura está a cargo de un diácono o, en su defecto, del propio sacerdote. También pueden realizarla lectores laicos, adecuadamente preparados, reservando al sacerdote la parte correspondiente a Cristo. A lo largo de muchos años, he leído y escuchado muchas veces el relato de la Pasión. Emocionado, cada vez encuentro algo nuevo en este duro relato de la donación total de un Dios que, hecho hombre, se entregó sin límites hasta la muerte. Por eso, que toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Es el Señor.  

domingo, 14 de febrero de 2016

CUARESMA Y MISERICORDIA

      En este Año de la Misericordia, la Cuaresma tiene un significado especial. La misericordia de Dios se muestra generosa con nosotros. Sale a nuestro encuentro para perdonar nuestras faltas y debilidades. Debemos abrir nuestro corazón, en una entrega sin reservas. Dios es un padre que nos acepta como hijos suyos y nos cuida con amor. En este tiempo litúrgico, debemos vivir de un modo más intenso la misericordia del Señor. Son días para acercarnos a los que más necesitan nuestro apoyo y solidaridad. Nuestra conversión debe pasar por un cambio de actitud ante esta sociedad injusta. Nada nos puede ser ajeno en el sufrimiento de tantas personas que no pueden seguir el ritmo alocado de los tiempos. La Cuaresma es tiempo de reconciliación con Dios y con nuestros hermanos. De nada sirven las ceremonias litúrgicas a las que podamos acudir, si no somos capaces de responder positivamente a ese anciano o ese niño que nos interrogan con su mirada. El camino hacia la Pascua es difícil; tiene que suponer una renovación profunda, no solo en nuestro interior. La Iglesia nos pide que tengamos unas actitudes cristianas y sociales que nos ayuden a seguir el ejemplo de Cristo, cuando el pecado nos aleja de Dios. Vamos a detenernos un momento para conocer cómo hemos respondido a la misericordia de Dios, en la relación con nuestros hermanos. Nuestra actitud debe ser sincera para que, adecuadamente preparados, podamos celebrar los misterios pascuales. 

miércoles, 10 de febrero de 2016

MIÉRCOLES DE CENIZA

      La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza. Es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón. La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que la vida definitiva nos espera en el Cielo.
      Las palabras que se usan en la imposición de cenizas son:
     - "Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás".
     - "Conviértete y cree en el Evangelio".
 
ORIGEN DEL RITO
 
    En la antigüedad, era costumbre de los judíos cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y como signo de conversión a una vida con Dios. En los primeros siglos de la Iglesia, quienes querían recibir el sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial", como señal de su voluntad de convertirse. A finales del siglo IV, la Cuaresma adquiere un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI la Iglesia de Roma acostumbra a poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia para la conversión.
 
SIGNIFICADO DEL CARNAVAL AL INICIO DE LA CUARESMA
 
     Carnaval significa "adiós a la carne" y su origen se remonta a tiempos antiguos cuando por falta de medios de conservación adecuados, los cristianos tenían la necesidad de acabar, antes de que acabara la Cuaresma, con todo lo que no podían consumir durante ese período (no sólo carne, también leche, huevos, etc.) Con este motivo, el día anterior al Miércoles de Ceniza se organizaban unas fiestas populares denominadas carnavales, donde se consumían todos los productos que se podrían deteriorar  durante la Cuaresma.
 
AYUNO Y ABSTINENCIA
 
     El Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo debe guardarse ayuno y abstinencia. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia en no comer carne.
 

domingo, 22 de noviembre de 2015

JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

Hoy celebramos, con gran solemnidad, la festividad de Jesucristo, Rey del Universo. Así finaliza el Año litúrgico. Un rey que lleva, en la cabeza, una corona de espinas y una caña por cetro. Así nos lo muestra San Juan en el evangelio de hoy. El diálogo de Jesús con Pilatos es una muestra de inteligencia. No necesita un gran ejército, ni una guardia que le proteja. Sí, es Rey, pero su reino no es de este mundo, donde dominaba, entonces y también en la actualidad, el pecado, la violencia, el engaño. Su mensaje de paz y amor moverá los corazones de muchos que le siguen con esperanza. Hasta entonces, no habían oído palabras como las que decía el maestro porque la verdad estaba con Él. El camino hacia la Jerusalén celestial aparece, para nosotros, lleno de dificultades. Peregrinos, contamos con Jesús que como un pastor que cuida amorosamente sus ovejas, así nos lleva por el camino más adecuado. Con la ayuda del Espíritu Santo, tenemos la importante misión de transformar esta sociedad. Queremos alcanzar un mundo mejor y más justo, por medio de la oración y la gracia que recibimos en los sacramentos. Vayamos juntos al encuentro con el Señor, para escuchar su llamada a la santidad y así, al final, podamos convertirnos en miembros del Reino de Dios.

sábado, 25 de julio de 2015

SANTIAGO APÓSTOL

Hoy celebramos, con gran solemnidad, la festividad del apóstol Santiago, patrono de España. Fue uno de los doce apóstoles de Jesús y murió decapitado en Jerusalén. En la devoción a Santiago el Mayor podemos destacar dos aspectos. Uno, es la figura de nuestra niñez que presenta al apóstol como un aguerrido guerrero a caballo que lucha contra los musulmanes. En la Edad Media, los guerreros cristianos, antes de entrar en combate, se encomendaban al apóstol pidiendo auxilio y fortaleza. Aun siendo cierto, que los reinos cristianos le tenían por su patrono y protector, esta figura ha ido decayendo a lo largo de los años. Otra imagen, más actual, es la del peregrino, con su concha y su bastón. Caminante incansable, sin ceder a la fatiga, cuentan que llegó hasta el extremo más occidental de la tierra entonces conocida. Sabemos que intento llevar el mensaje de Cristo a los vascones, con poco éxito. Ya era el año 51 cuando, a las orillas del Ebro, se encontraba meditando sobre si seguir con su misión en aquellas tierras o marchar a Roma. Se encomendó a María y entonces, se produjo el encuentro con la Virgen, que vivía en Jerusalén y se le apareció sobre una columna. Tras consolarle, le encomendó la tarea de edificar allí un templo y posteriormente volver a Jerusalén. Tal y como le había anunciado la Virgen fue hecho prisionero y alcanzó la palma del martirio, muriendo decapitado. Sus discípulos llevaron el cuerpo hasta Galicia. Muchos años después, unos campesinos vieron una estrella que indicaba un lugar. Excavaron la tierra y encontraron los restos del apóstol. Así, aquel lugar tomó el nombre de Compostela, campo de la estrella.

domingo, 24 de mayo de 2015

PENTECOSTÉS

Hoy celebramos, con gran solemnidad, la festividad de Pentecostés con la que finaliza el ciclo pascual. En el quincuagésimo día después de la Ascensión del Señor, se encontraban reunidos los apóstoles con la Madre de Jesús. De pronto, se escuchó un fuerte viento y pequeñas lenguas de fuego se posaron sobre cada uno de ellos.  Fue algo prodigioso. Quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas que desconocían. La fiesta judía de Pentecostés, que recuerda la entrega por Dios a Moisés de las tablas de la Ley, motivaba la presencia de muchos extranjeros y visitantes que llegaban a Jerusalén desde todas las partes del mundo para celebrar la fiesta judía. Cada uno de ellos oía hablar a los apóstoles en su propio idioma y quedaban admirados por lo que estaban escuchando. Desde ese momento, los apóstoles, dejando atrás miedos e inquietudes, salieron a predicar y a dar testimonio de las enseñanzas de Jesús. Una gran misión tenían que cumplir, con la fuerza que el Espíritu Santo les había dado: Llevar la palabra de Jesús a todas las naciones y bautizar a todos los hombres y mujeres en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Así y en ese día, es cuando podemos decir que comenzó a existir la Iglesia que, veinte siglos después, sigue firme como una roca, a pesar de los ataques que sigue recibiendo, con el sacrificio de tantos santos y mártires, que llegan a dar hasta su propia vida movidos por su fe.

domingo, 5 de abril de 2015

CRISTO HA RESUCITADO

La resurrección de Cristo es un hecho histórico y un fundamento de nuestra fe. Éste hecho real es vida y gozo de quienes en el bautismo han muerto y resucitado con Él. En el testimonio diario de nuestra fe que hacemos en el Credo proclamamos que Jesucristo "resucito de entre los muertos". Esta afirmación está basada en los textos evangélicos que nos transmiten y nos permiten conocer la primera predicación de los apóstoles. El sepulcro vacío, la piedra removida, son señales a las que difícilmente podemos darles otra explicación. En los días posteriores a la resurrección, Jesús tuvo diferentes apariciones y quienes lo vieron dan testimonio veraz de todo lo vivido. No fue fácil para los apóstoles y otras personas aceptar una realidad tan extraordinaria que se sitúa por encima de nuestro propio entendimiento. Cabe destacar, aquí y ahora, la importante participación de las mujeres que acudieron, muy de mañana al sepulcro y comunicaron la buena nueva a los apóstoles. En la primera aparición en el Cenáculo, no estaba Tomás entre los apóstoles. Cuando le dan la buena noticia, se resiste a aceptarla. Duros habían sido los acontecimientos vividos y no llega a entender lo que le están diciendo. Cuando, en una aparición posterior, también en el Cenáculo, se encuentra con Jesús, Tomás cree. También nosotros, hemos tenido dudas. Con la fe hemos sabido vencerlas y estamos plenamente convencidos. Sí, creemos que Cristo resucitó y esta realidad nos hace ver la muerte de otra manera. Es una puerta abierta o al menos entornada, hacia una plena vida sin penas ni tristezas. Sentimos la pérdida de los seres queridos, pero nos consuela la fundada esperanza en una vida nueva y la definitiva resurrección al final de los tiempos. Ésta es nuestra fe y así doy testimonio.