Este blog tiene el propósito de ser un cauce para la defensa de los derechos humanos, la denuncia de las injusticias, proponer soluciones que pudiera conocer y ayudar a quien lo necesite, en la medida de mis posibilidades.
domingo, 24 de diciembre de 2017
LA NAVIDAD SEGÚN SAN FRANCISCO DE ASÍS
miércoles, 10 de febrero de 2016
MIÉRCOLES DE CENIZA
sábado, 10 de agosto de 2013
VACACIONES DE VERANO
sábado, 13 de julio de 2013
EL ENCIERRO
jueves, 25 de junio de 2009
POEMA A LA LUZ DE UNA VELA
jueves, 12 de marzo de 2009

LOS CINCO SENTIDOS
Los cinco sentidos son el medio que tienen los seres vivos de reaccionar ante los estímulos procedentes del exterior y el interior de su cuerpo. Su adecuada utilización permite mejorar nuestro modo de vida. Analizaremos de forma breve lo que suponen para nuestra vida diaria.
La visión es la capacidad de distinguir los objetos y su entorno con todo su colorido. El oído nos permite percibir los sonidos, que se transmiten por medio de vibraciones del aire. Por el olfato, percibimos los olores que nos previenen de algo que nos puede resultar agradable o desagradable. El gusto nos permite percibir los sabores (salado, dulce o amargo, picante). Por el tacto conocemos las características físicas del objeto o ambiente que nos rodea: consistencia, textura, forma, contorno, peso y humedad.
La falta de alguna de estas capacidades hace que el cuerpo humano trate de adaptarse a la situación, aumentando la agudeza de otros sentidos. Así, si cerramos los ojos o estamos en un lugar a oscuras podremos prestar más atención a los sonidos y a las impresiones del tacto. ¿Has probado a hacerlo?
Cuando vemos a un invidente, un anciano, una persona con alguna discapacidad, nuestra primera sensación es de rechazo, de incomodidad. Nosotros somos los válidos, los capacitados… ¿para qué? Estamos en una sociedad cruel que separa a aquellos que no pueden competir, que se quedan atrás.
Olvidamos que detrás de ese invidente, sordo, cojo, discapacitado mental hay un ser humano que merece una oportunidad para tener una vida digna, para aportar algo a esta sociedad. No obstante, quiero aclarar que soy contrario a la sobreprotección, que coarta iniciativas y aportaciones que podemos hacer si nos dan una oportunidad.
No perdamos la esperanza. Juntos podemos cambiar esta sociedad, este modo de vida que nos separa, nos discrimina porque no llegamos a ese nivel que nos han impuesto.
¡ADELANTE!
Jesús María Úriz Eraso
martes, 10 de febrero de 2009
EXPERIENCIAS

Imposible atravesar la vida sin que el trabajo salga mal hecho, sin que una amistad cause decepción, sin padecer algún quebranto de salud, sin que un amor nos abandone, sin que nadie de la familia fallezca, sin equivocarse en un negocio. Es el coste de vivir. Sin embargo, lo importante no es lo que suceda, sino cómo se reacciona. Si te pones a coleccionar heridas eternamente sangrantes vivirás como un pájaro herido incapaz de volver a volar.
Uno crece cuando no hay vacío de esperanza, ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe. Uno crece cuando acepta la realidad y tiene aplomo de vivirla. Cuando acepta su destino, pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo. Uno crece asimilando lo que deja por detrás, construyendo lo que tiene por delante y proyectando lo que puede ser el porvenir. Uno crece cuando se enfrenta al invierno aunque pierda las hojas. Recoge flores aunque tengan espinas y marca camino aunque se levante el polvo. Uno crece cuando es capaz de afianzarse con residuos de ilusiones, capaz de perfumarse con residuos de flores… y de encenderse con residuos de amor. Uno crece dándole a la vida más de lo que se recibe.
viernes, 23 de enero de 2009
REFLEXIONES
JUEGOS DE SOCIEDAD
¿Recuerda Ud. que, de niño, le gustaba jugar a lo que sería cuando fuera mayor?
Todos daban rienda suelta a la imaginación y algunos se decidían por el empleo de vendedor de helados, para así poder comer esas ricas golosinas. Tal juego se actualizó hace poco en una reunión a la que asistió una amiga mía. Se pidió a los invitados, ya maduros, que escribiesen en un papel lo que quisieran hacer cuando “tuviesen realmente uso de razón”. Los papeles iban sin firma.
Al revelarme mi amiga alguna de las respuestas me parecieron que bien vale la pena esta nueva versión del antiguo juego. He aquí algunas.
…poder tirar todas estas malditas caretas.
…permitirme el enfado sin sentir remordimiento.
…ser capaz de llorar cuando me duela.
…confiar a Dios el manejo del Universo, sin intentar sustituirlo en sus funciones tan a menudo.
…poder decir NO a mis hijos y cumplir mi palabra.
…hacer las paces con la muerte ahora, a los 32 años, para no tener que perder tiempo en ello durante los próximos 52 años.
…reírme de mí mismo más a menudo.
…poder rezar otra vez.
…poder dar a mis hijos menos riquezas materiales y más de mi persona.
…cuidar tan bien de mi organismo como cuido mi automóvil.
…decir a la gente las cosas buenas que a menudo pienso de ellas, pero que muy raras veces expreso.
Parece que salió sincero el juego, ¿verdad?
miércoles, 7 de enero de 2009
UN INTERESANTE HALLAZGO

