viernes, 29 de julio de 2011

ELECCIONES GENERALES EL 20-N

UNA GRAN OPORTUNIDAD
Este mediodía, Rodríguez Zapatero ha anunciado que ha tomado la decisión de convocar elecciones generales que se celebrarán el 20 de noviembre. Un adelanto de unos meses que no tendría gran importancia si no fuera porque en varias ocasiones había manifestado su intención de agotar la legislatura. Era una noticia que se esperaba y no ha sorprendido a nadie que conociera a presidente y candidato. Desde que Pérez Rubalcaba fue designado para enfrentarse a Mariano Rajoy, la estrella de Zapatero se ha ido eclipsando. Una casa con dos amos es difícil de llevar. Las contradicciones entre lo que decía Alfredo y lo que había hecho el Gobierno Zapatero-Rubalcaba era demasiado evidente. Es el momento de mirar al futuro y ganar la confianza de los ciudadanos que son (somos) testigos y víctimas de una situación que el Gobierno no ha podido ni ha sabido afrontar. Las elecciones son una oportunidad de  cambiar, de rectificar actitudes, de buscar otros caminos. ¿Puede ser Mariano Rajoy la solución a todos nuestros problemas? No podemos asegurarlo con total certeza, pero nos trae nuevas ideas, nuevas formas de gobernar. No es la gran esperanza blanca, ni tiene soluciones para todos nuestros problemas, pero cuenta con una acreditada capacidad de trabajo, experiencia y tenacidad para alcanzar los fines que se proponga. Es la hora de aunar voluntades, de no discrimar y de colaborar todos en el duro empeño de levantar este país. Es nuestro reto y nuestra esperanza.

2 comentarios:

Senovilla dijo...

Si por lo menos en un año nos hacen olvidar a este inepto que se va, me doy por satisfecho.

Un abrazo.

Juan dijo...

Demasiado tarde Jesús, el mal ya está hecho y más mal no hay de donde sacar, por eso un nuevo montaje Rubalkaniano "el finiquito improcedente lleno de oscurantismo hasta la bandera para tapar lo que cada día vemos con más claridad de ideas: "es preferible asumir y soportar una derrota electoral olvidándose del pasado, que sufrir la dureza del dedo que te señala por traidor.

Saludos.