Tenemos que reconocer que la situación económica y social en España es muy mala. Millones de personas, azotadas por el elevado paro que sufrimos, tienen verdaderas dificultades de supervivencia. Uno no es consciente de la realidad hasta que la sufre en las propias carnes. Hay muchísimas personas que están peor. Es cierto. Es necesario, no solo procurar que las empresas sigan sosteniendo la actividad económica, dotándolas de los medios adecuados para que, ante las dificultades, no sea el cierre la única solución. El Gobierno parece que está debatiendo la posibilidad de rebajar las cuotas empresariales a la Seguridad Social, que encarecen el costo de un puesto de trabajo de una manera muy importante. La bajada de la recaudación que se produciría sería compensada por una mayor recaudación del IVA. No se trata de subir el tipo máximo sino de modificar su estructura por tramos. En estos momentos de graves carencias, algunas actividades deberían contribuir más al esfuerzo colectivo. No creo que esta sea una maravillosa solución, aunque va en la dirección adecuada. Las iniciativas privadas de economía social tienen dificultades de financiación. En estos momentos, hay que avanzar con decisión en el saneamiento del sistema financiero, para que los proyectos que van surgiendo puedan tener financiación. No podemos olvidar la formación profesional. Millones de personas no tienen la formación adecuada para atender a las actividades propias de esta sociedad en continua transformación. Es necesario encontrar nuevos tipos de empleos para un nuevo trabajador que debe estar mejor formado y concienciado de la importancia de su labor. La Universidad tiene que dejar de ser una fábrica de parados. Un título no es garantía suficiente ante un mundo laboral y académico que cada vez debe ser más exigente. El debate de los Presupuestos Generales del Estado para el año 2013 tiene que ser una gran oportunidad para saber donde estamos y a donde vamos.
Este blog tiene el propósito de ser un cauce para la defensa de los derechos humanos, la denuncia de las injusticias, proponer soluciones que pudiera conocer y ayudar a quien lo necesite, en la medida de mis posibilidades.
domingo, 29 de abril de 2012
lunes, 23 de abril de 2012
LA HORA DE LA RESPONSABILIDAD
Es cierto y todos nos damos cuenta, que estamos viviendo momentos difíciles. Nos agobian los problemas del presente y el futuro está ausente de toda certidumbre. En estos momentos, nos dicen que el nivel de confianza en nuestros políticos es muy bajo. Es que no la merecen. Como ya he escrito en otras ocasiones, la última etapa socialista en el Gobierno de España tuvo dos etapas muy diferentes. Al principio, vivió a costa de la herencia recibida. Una política equivocada primó por encima de la economía, despreocupandose de la inversión productiva y del ahorro público y privado. Cuando llegó la crisis, negaron las más claras evidencias. La compra de apoyos políticos de las minorías tuvo un alto coste para la democracia, convirtiendo el Parlamento en un mercado persa donde lo importante era el precio a pagar a costa del contribuyente. En medio de una angustiosa situación, el Partido Popular ganó las elecciones ofreciendo un cambio. Pero el cambio puede ser bueno o malo, según los resultados. La tarea a realizar es enorme, pero más importante es explicarla con claridad. Nos anunciaron que siempre nos dirían la verdad. Era una interesante novedad. En las primeras semanas de gobierno, se esforzaron mucho, pero explicaron poco. No sirve sólo decir que las cosas están mal, ni refugiarse en la herencia recibida. Les hemos elegido para que gobiernen y lo hagan con justicia. A este país hay que darle la vuelta como a un calcetín. Las estructuras no sirven. La Administración es muy costosa e ineficaz. Hay que abrir un debate serio sobre la radio y televisión pública. Habrá que cerrar cadenas de TV y radio, optimizando los recursos disponibles. Que más de 30 años después de la muerte de Franco, siga existiendo con otro nombre y contenido, la Red de Emisoras del Movimiento, es patético. Estoy a disposición de mis amables lectores que pueden darme sus opiniones y sugerirme temas a tratar. La vida y la libertad, ahora cuestionadas, bien merecen este esfuerzo.
domingo, 8 de abril de 2012
ALEGRATE, CRISTO HA RESUCITADO
Dentro del calendario litúrgico, este día que finaliza el Triduo Pascual es el más importante. Es una ocasión de manifestar nuestra alegría, fe y confianza. Cristo ha resucitado. Las mujeres que fueron al sepulcro el primer día de la semana, temprano por la mañana, encontraron el sepulcro vacío. "Nos han robado al Señor", decían con preocupación. No entendían las palabras de la Escritura que nos anunciaban que resucitaría de entre los muertos. Fueron numerosas las apariciones a sus discípulos, que ya fueron conscientes de la gran noticia. Es un desafío para nuestra comprensión. Nuestra respuesta debe ser una fe sencilla y abierta. Ya hemos dejado el color morado en la liturgia de los días anteriores para mostrar el color blanco en los ornamentos. El Señor ha vencido a la muerte y nos ha devuelto a una nueva vida más auténtica. Es un día de bendición, de alabanza y de acción de gracias. La luz de Cristo disipa las tinieblas del pecado y de la angustia. Vayamos al encuentro con Jesús resucitado. Ésta es nuestra fe y éste mi testimonio.
viernes, 6 de abril de 2012
REFLEXIONES EN EL DIA DE VIERNES SANTO
Cuando comienzo a escribir estas palabras en la mañana del Viernes Santo, muchas ideas vienen a mi mente. Jesús, que vivió haciendo el bien a todos, que nos dejó un mensaje de paz, amor, entrega en su predicación por los caminos de Palestina, va a morir. Nos quedamos huérfanos de alguna forma. No podemos entender las razones de Dios, tan distantes de las nuestras. Nos preguntamos si era necesario tan duro castigo, si no tenía alguna forma de evitarlo. Quiso ser semejante a los hombres en todo menos en el pecado, hasta la muerte y una muerte de cruz. Es un drama intenso, donde todos los personajes ocupan su lugar en la representación. Caeríamos en el error si pensáramos que se trata de sucesos ocurridos hace casi veinte siglos que no nos afectan. En la actualidad, se producen muchas injusticias; hay hambre y sed de justicia, soledad, angustia de tantas personas que, sin que nos demos cuenta, caminan a nuestro lado. Cristo también murió por nosotros. Su mensaje sigue plenamente vigente. Tratamos de ignorarlo, pero no podemos. Alguien dijo que era ateo, gracias a Dios. No se daba cuenta de que quedaba algo de fe en algún lugar de su corazón. Vivimos en una sociedad materialista que pone su mayor interés en los valores inmediatos, en el día a día, sin dar importancia a lo trascendente por encima de nuestras pequeñas mezquindades. Es positivo y recomendable seguir los cultos tradicionales, en este Triduo Pascual que celebramos, pero tenemos que procurar ser cristianos, seguir a Cristo, todos los días del año, a lo largo de nuestra vida. Ésta es nuestra fe y este mi testimonio.
jueves, 5 de abril de 2012
EN EL DIA DE JUEVES SANTO

domingo, 1 de abril de 2012
HOY ES DOMINGO DE RAMOS
Con las celebraciones del Domingo de Ramos, comienza la Semana Santa. Estos días, un numeroso grupo de personas abandona su residencia habitual, para disfrutar de unos días de descanso. Otros, llamados por el sobrecogedor aspecto de nuestra rica imaginería religiosa, acuden a los templos y presencian las procesiones. En cualquier lugar donde te encuentres, podrás encontrar una pequeña iglesia donde encontrarte con Dios y buscar un sentido a los acontecimientos que conmemoramos estos días. Jesús, que había traído un mensaje de amor, paz y reconciliación, se pondrá en manos de sus enemigos. Va a Jerusalén a celebrar la Pascua con sus discípulos. Un grupo de personas le recibe con palmas y gritos de alabanza. Quizá, alguno de ellos estará entre los que, pocos días después, pedirán su muerte inducidos por los judíos. Las celebraciones litúrgicas de hoy destacan dos espectos: una alegre y multitudinaria conmemoración de la entrada en Jerusalén, donde le aclaman los pobres, las gentes sencillas que le han seguido y escuchado por los caminos de Palestina; otro es la austera narración de la Pasión y muerte de Jesús, un hombre inocente con la condena más injusta, el mayor error judicial de la historia de la Humanidad. Estos días son tiempo de reflexión, de emoción contenida, de tratar de entender cómo Dios, en un supremo acto de amor, nos entregó a su Hijo, que murió, en expiación de nuestros pecados, colgado de una cruz. Resucitará, como lo había anunciado.
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